EL PAIS
NIZA.- La futura composición de la Comisión Europea (El ejecutivo comunitario), una vez iniciada la ampliación, es otro de los aspectos que más problemas plantean a los líderes.
Los países pequeños, y especialmente Austria, Portugal, Irlanda y Suecia, quieren que cada país siga teniendo al menos un comisario en el Ejecutivo europeo. Los grandes apuestan por una Comisión más reducida.
POSIBLES SOLUCIONES
Hay varias alternativas para superar este conflicto, y quizás se opte por una que no dejará zanjado del todo el problema, pero al menos servirá para seguir avanzando en la ampliación.
Según esa fórmula, la nueva Comisión que iniciará su mandato en 2005 comenzaría a funcionar con sólo un comisario por país (hoy los cinco grandes tienen dos cada uno) y se sumarían un nuevo comisario por cada país que se incorpore a la UE.
A partir del año 2010, sin embargo, habría un número máximo de comisarios: cada país tendría el suyo, pero se incorporarían a la Comisión por rotación igualitaria.
Si los países pequeños no aceptan esta fórmula, se aprobará hasta sus últimas consecuencias el sistema de un comisario por país, pero se establecerá una jerarquización entre comisarios de primera y de segunda, es decir, con cartera y sin cartera.
Los asuntos que deben ser aprobados por mayoría cualificada y no por unanimidad también constituyen otra fuente de conflicto, pero en este caso sobre todo entre los países, por un lado, y la Comisión y el Parlamento Europeo, por otro.
Para el Ejecutivo comunitario, el voto por mayoría debe ser la norma en la adopción de decisiones para evitar “la parálisis” en la UE, y será sobre esta base sobre la que juzgue si en Niza “ha habido una reforma profunda o sólo una reforma útil y correcta”, en palabras del comisario Michel Barnier, encargado de las reformas institucionales.
(El País, España, 7 de dic. 2000)