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EFE
TALLAHASSEE, EE.UU.- El equipo del candidato demócrata Al Gore pidió ayer al Tribunal Supremo de Florida que ordene un recuento manual en dos condados, en un último intento para demostrar que su candidato ganó las elecciones presidenciales.
Los abogados de Gore acudieron ayer al máximo tribunal floridano para tratar de revocar una decisión de un juez estatal que rechazó su petición de un recuento manual parcial en Palm Beach y Miami-Dade.
Los asesores del vicepresidente han indicado que una decisión de los siete jueces puede ser la última palabra en este largo litigio electoral que ayer cumplió un mes.
David Boeis, principal abogado de los demócratas, dijo que unos 14.000 votos de los dos condados “que jamás han sido contados” deben recontarse manualmente para poder determinar quién es el ganador de las elecciones en Florida.
Barry Richard, abogado del Partido Republicano, pidió a los jueces que respalden la decisión del magistrado estatal N. Sanders Sauls, que rechazó el recuento de votos y alegó que no hay seguridad de que, si se efectúa, vaya a cambiar significativamente el resultado oficial.
Según las autoridades estatales, el candidato republicano, George W. Bush, ganó oficialmente los veinticinco votos electorales de Florida, necesarios para ganar la Presidencia, pero su victoria final está pendiente de las impugnaciones demócratas en los tribunales.
La tesis de los abogados de Gore es que deben recontarse unas 14.000 papeletas no adjudicadas el día de las elecciones en Miami-Dade y Palm Beach.
La decisión del Tribunal Supremo puede darse a conocer antes del domingo y, si es contraria a Gore, éste se vería bajo fuerte presión política y de la opinión pública para reconocer su derrota.
Si ordena un recuento de los 14.000 votos en disputa, tendría que hacerse antes del 12 de diciembre, cuando debe estar seleccionada la lista de los veinticinco compromisarios por Florida en el Colegio Electoral que elegirá al próximo presidente.
Si se da esta última probabilidad, la Asamblea Legislativa de Florida, controlada por los republicanos, se adelantaría a nombrar por su propia cuenta los delegados, que estarían comprometidos a votar por Bush.