Hijalmar Padilla – Enviado Especial /Panamá [email protected]
Se le empiezan a mirar casitas al pueblo. La Selección Nacional apoyada en una delantera feroz y mediocampo coherente venció 4-1 a Belice, en un resultado que pudo ser más amplio en el segundo compromiso de Nicaragua en la Copa de UNCAF válida para clasificar a la segunda ronda del Campeonato Mundial de Fútbol Sub-20 de Argentina en el 2001.
Nicaragua, cuyo núcleo ofensivo y mediocampo justamente tuvo dificultades para asentarse en los primeros 15 minutos finalmente agarró el viaje y superó a Belice.
Lo logró con goles del centro delantero Rudel Calero al minuto 16 y 36, de Cristian Leiva (29’) y de Emilio Palacios (84’).
Belice logró el del honor al 60 por medio de Harrison Dwith Roches, un botinazo disparado desde el propio centro de la media cancha, que por tener el sol de frente no pudo controlar ni visual ni con su tacto el valiente portero Lenín Blandón.
“Perdimos unos cinco goles, sólo Rudel Calero pudo haber fabricado dos más. El mismo Webster y Palacios perdieron cuando menos dos y uno. Necesitábamos unos seis de diferencia para llegar más crecidos frente a Panamá”, dijo sin poder esconder su emoción Florencio Leiva, director técnico del combinado nicaragüense.
Con este triunfo crecen las expectativas de Nicaragua de pasar a la segunda ronda del Torneo al enfrentar a Panamá mañana sábado.
No obstante, se dependía mucho del resultado de anoche entre Panamá y Costa Rica, para hacer cálculos más ambiciosos.
Antes de que Calero abriera la pizarra el conjunto pinolero ya había insistido ofensivamente con el nica-costarricense Víctor Webster y el mediocampista Cristian Leiva.
El potente cañonazo de Webster se estrelló en el tubo horizontal y el de Leiva fue valientemente detenido por el guardameta de Belice Jovan Pascasio.
Calero impresionó con un zurdazo de película desde los 16.50 metros luego de servicio de Mario Morales.
Leiva siguió sus pasos y lo más llamativo fue su decisión para enviar un cañonazo de pierna derecha después de que el mediocampista y delantero Samuel Wilson recuperó el balón por la esquina de la banda derecha en territorio beliceño y sirvió al centro del campo.
Otra anotación impresionante fue la lograda por Calero, pero por la forma en que le puso en los pies la pelota el defensor lateral izquierdo Javier Solórzano.
Este joven carrilero, recuperó la esférica en su zona, cruzó el mediocampo superando a unos tres defensas antes de llegar por el flanco derecho de la defensa de Belice.
Desde ahí hizo el disparo a Calero, éste dio la media vuelta y de pierna izquierda venció al portero Pelayo.
Cuando regresó se encontró con un Belice que presionó tratando de romper la defensa. Sin embargo, mientras Nicaragua mantenía su principio ofensivo, la defensa pinolera se mostraba férrea con Durling Reyes realizando un admirable trabajo en el despeje de los balones en las pocas, pero peligrosas arremetidas de Belice.
Fue en uno de esos momentos que Belice puso el 3-1 antes de que Palacios solitario frente al segundo guardamenta beliceno, Elías Pelayo, bombeara el balón ahogándolo entre las redes para el 4-1 definitivo.