Entrevista con la "vigilante" de los bancos

Martha Danelia Corea [email protected] Karla Icaza, joven, bonita y con un desenvolvimiento al hablar transmite seguridad en sí misma. La encontramos en una oficina pequeña, con un computador al lado de una mesa redonda que utiliza como escritorio. No hay cuadros ni nada que distraiga la atención, excepto la foto de sus tres pequeños hijos […]

Martha Danelia Corea [email protected]

Karla Icaza, joven, bonita y con un desenvolvimiento al hablar transmite seguridad en sí misma. La encontramos en una oficina pequeña, con un computador al lado de una mesa redonda que utiliza como escritorio. No hay cuadros ni nada que distraiga la atención, excepto la foto de sus tres pequeños hijos (los tres se llaman Carlos y tienen 8, 6 y dos años de edad). Se considera una mujer activa, “eso se lo debo a mis tres hijos”, dice sonriendo.

A sus 33 años se ha convertido en una de las figuras importantes de la Superintendencia de Bancos (SIB). Y no es para menos. Como Intendente de Bancos, cargo que ocupa desde el 10 de enero del 2000, tiene la responsabilidad de garantizar que los bancos cumplan con las normas prudenciales establecidas por la ley.

LA PRENSA: Desde su inicio de cargo hemos visto la quiebra de dos bancos. ¿Qué ha pasado en esos casos con la supervisión?

Karla Icaza:El Superintendente es una persona que varias veces ha repetido esto y creo que vale la pena decirle. Ha habido, a partir de la toma de posesión de las nuevas autoridades de la SIB, un giro en cuanto a la supervisión de todos los bancos. Ellos comenzaron con su nuevo plan de inspecciones en octubre del año pasado. Yo me integré en enero. Y lo que vinimos a hacer es simplemente inspeccionar cosas o situaciones que venían sucediendo en los bancos, no son cosas que estaban pasando en ese momento. Son cosas de arrastre. ¿Qué ha pasado? Que con la toma de posesión de las nuevas autoridades, la supervisión se ha vuelto mucho más estricta de lo que era antes. Lógicamente cada quien le imprime su sello personal al cargo, y creo que las personas que estamos aquí trabajando, yo personalmente he sido banquera comercial, el vicesuperintendente (Alfonso Llanes) ha sido también banquero, el doctor (Noel) Sacasa tiene otras experiencias particulares; hemos hecho una buena combinación y hemos podido llegar un poco más a fondo a la supervisión de instituciones de lo que se llevaba antes. Incluye otros rubros o áreas que antes no se veían y el grupo de analistas que tengo están cien por ciento encima de los estados financieros de los bancos y cualquier cosita que ven, la averiguamos y cuando es necesario ir al banco, vamos. Hay más presencia nuestra en los bancos, viendo no sólo cartera, sino el resto de activos de los bancos, inversiones, bienes adjudicados, cuentas contables, la gestión de los auditores internos, quienes no están haciendo cien por ciento lo que deberían de hacer. Eso nos ayudará bastante a tener control sobre ellas (las instituciones financieras).

LP: ¿Cómo se llega a las recomendaciones para que estos bancos se intervengan?

KI: En el caso del Interbank, fueron movimientos dentro del banco que se dieron en conjunto con clientes de ese banco y nosotros no tuvimos más remedio que intervenir esa situación para parar lo que estaba pasando. En el caso del Bancafé, nosotros veníamos trabajando muy estrechamente con ellos, con sus mismo accionistas en términos de ver posibilidades de capitalización. El tema de la supervisión, a veces, conlleva un poco de trabajo en equipo con las instituciones y ver las posibilidades que tienen de capitalización o consigan socios para que metan dinero. En el caso del Bancafé nos tomamos un tiempo viendo lo que había, trabajando con los accionistas, mejorando las posiciones de muchos de los créditos que en enero encontramos malos, al final mejoramos la posición de garantía, había créditos donde no había fianza solidaria de los socios y se incluyó esa fianza. Esos créditos, en manos de quienes hayan creado, serán mucho más fáciles de recuperar que lo que eran en enero de este año.

Hicimos un trabajo muy intenso pero al final, la Intervención del Interbank tuvo mucho que ver con el problema de liquidez en la que entró el banco. Obviamente, al caer el Interbank hubo mucha desconfianza a nivel general del sistema, pero obviamente, las instituciones débiles son las que sufren más que las fuertes, y en el caso del Bancafé, a raíz del Interbank, entró en un problema de salida de depósitos que lo llevó a una iliquidez ya inminente, no se podía tomar otra decisión más que intervenirlo.

LP: ¿La supervisión continúa en otros bancos?

KI: Sí. Cada año le tengo que pasar al Superintendente y Vicesuperintendente mi plan de inspecciones. Ahorita estamos inspeccionando a cuatro instituciones a la vez (no voy a decir nombres). Para el año que viene, ya tengo mi plan para el 2001 de las instituciones donde vamos a ir. Trataremos en lo más posible de estar, mínimo, dos veces al año en cada institución y en otros casos más seguido. La idea es que se sienta la presencia de la SIB en las instituciones para tratar de evitar cosas como las que pasaron este año.

LP: ¿Este plan de supervisión se elabora conforme a las instituciones que ustedes consideran que puedan tener ciertos problemas?

KI: No. A todo el mundo por parejo. Digamos, yo tengo 11 instituciones que superviso, yo las pongo en fila. Voy de la número uno a la 11 y en ese calendario vamos. Dependiendo del tamaño, hacemos más de una inspección al día. Siempre vamos a todas, no quiere decir que donde estemos es porque hay problemas. Aunque la gente cuando me encuentra en algún banco me pregunta: ‘¿y es que hay problema en el banco?’. ‘No, no’ (respondo). Yo puedo ir cualquier banco en cualquier momento, cuando yo quiera. Incluso a veces veo cosas puntuales como cuando sucede algo en un sector específico y yo sé que ese banco tenía alguna concentración en ese sector, puede que la inspección no le tocaba en ese momento, pero mando una persona para que vea ese problema específico. O sea que estamos ahí constantemente. No quiere decir que porque me ven a mí en un banco, pasará lo mismo que en Bancafé o Interbank.

LP: Bajo su responsabilidad está garantizar que los bancos cumplan con las normas prudenciales. ¿Cómo hace para lograrlo? ¿Tiene debilidades, fortalezas?

KI: Creo que tenemos fortaleza con mucho del personal que tiene la intendencia de bancos, que son gente que fundaron la SIB, son gente que tiene experiencia amplia en el manejo de las normas prudenciales y leyes, e incluso han sido parte de la creación de esas normas prudenciales.

Tenemos serias debilidades en el asunto del sistema. Nuestro sistema interno no nos ayuda mucho para manejar y manipular la información. Mi ideal sería estar en línea con la información de los bancos para saber yo, diario si quiero, cuáles son los movimientos en las cuentas de los bancos. Ese es un proyecto que la SIB tiene pero no te puedo decir cuánto tiempo nos llevará. Mientras tanto con la experiencia de las personas logramos manejar la información, detectar y darle seguimiento a cada una de las instituciones.

LP: ¿Cómo llega a la SIB?

KI: A mediados del año pasado, cuando la SIB quedó sin Superintendente y hubo un “impasse” entre la elección del nuevo Superintendente y la ida del anterior, tuve una llamada del Ministro de Hacienda —el Ingeniero Esteban Duque Estrada— donde me decía que habría un cambio de Superintendente, ya estaban por nombrar al doctor Noel Sacasa, y me avisaba que él (Duque Estrada) me había recomendado como una posible candidata para la Intendencia de Bancos.

El año pasado, pasaron dos cosas. Además de cambiar al Superintendente, se reformó la ley de la Superintendencia y se crearon las intendencias de bancos, de valores, seguros y de almacenes que anteriormente no existían.

Esas intendencias funcionaban como una dirección dentro de la SIB y, con la nueva ley, se crearon las intendencias, el puesto de Intendente de esas cuatro áreas y, además, en la ley ya están especificadas las responsabilidades que los intendentes tenemos en cada una de nuestras áreas.

Entonces, en aquel momento, a mí me interesó un poco la recomendación que me hizo (el ingeniero Duque Estrada), decidí mandarle mi currículo al doctor Sacasa y al final del año (1999) tuve un par de entrevistas con él, obviamente habían otros candidatos, y me interesó las ideas que él tenía en cuanto a lo que se quería hacer con la SIB, los cambios que se tenían que hacer con la nueva ley. Entonces vi como un reto, para mi vida profesional, asumir este cargo y finalmente en diciembre (1999) se me hizo la oferta oficial y decidí aceptar. El 10 de enero del 2000 asumí este cargo.

LP: ¿Era la primera vez que usted conocía al doctor Sacasa?

KI: No. Yo lo conocía de vista y por referencia de mis padres. Ellos los conocían, pero nunca lo había conocido personalmente hasta el momento que me llamó para la entrevista.

LP: ¿Cómo fue esa primer entrevista? ¿Estaba nerviosa?

KI: Yo estaba bastante nerviosa porque, obviamente, yo sabía que habían otros candidatos y me preocupaba un poco el hecho de ser joven. De primer entrada, recuerdo que fue al Ministerio de Economía, ahí fue donde él me entrevistó y… ya a los cinco minutos de estar platicando con él se me quitó el nervio porque él es una persona tranquila y simplemente me preguntó cosas generales de mi experiencia. Yo tengo 12 años de experiencia en bancos, tanto en Estados Unidos como en Nicaragua, entonces hablamos un poco de todas esas experiencias que había tenido en la banca. Después nos volvimos a ver para tratar cosas más específicas.

LP: ¿Se siente una persona con mucha autoridad?

KI: Vieras que sí. (Aunque) yo nunca había tenido experiencia en supervisión. Jamás he trabajado en un órgano supervisor, ni aquí ni en ningún lado. Siempre he estado al otro lado del banquillo, como dicen. He sido banquera comercial toda mi vida. He tenido diferentes cargo en el sistema financiero nacional y afuera, entonces mi experiencia como supervisor nació aquí.

Nunca me imaginé que las cosas se iban a mover como se movieron este año. Prácticamente casi maduré con carburo en la parte del conocimiento de lo que es la supervisión (bancaria). Siempre he manejado, por haber sido banquera, las normas prudenciales, la leyes de bancos y todo eso, pero no es lo mismo estar aquí, analizando a todos los bancos. Una cosa es trabajar en un banco, ver los números de ese banco, y otra cosa es analizarlos a todos, analizar las carteras de todos, los comportamientos. Entonces, eso ha sido una experiencia increíble para mí.

LP: ¿Qué tal el trabajo de supervisión?

KI: Es un trabajo difícil. A veces, nos encontramos que no tenemos todas las herramientas informáticas que debemos tener para poder hacer un mejor trabajo. Es difícil ir a una institución donde incluso pueden haber personas que son amigos personales y decirles mirá la estás paseando con esto, esto tiene un problema, de acuerdo con la ley y la norma estás incumpliendo con tal cosa. A veces, las reuniones en los bancos se pone un poquito tensa y eso es un poco difícil y no me deja de dar no sé qué al momento que tenemos que sentarnos y discutirlo, donde se alega, discute y pelea y eso es correcto, pero a veces las reuniones se tornan un poco tensas en ese sentido, pero creo que al final logramos llegar a un acuerdo.

LP: ¿Cómo se siente en esos momentos tensos de las reuniones?

KI: Gracias a Dios, soy una persona calma, no soy nerviosa, aunque me esté muriendo, no lo doy a conocer porque eso me parece que me pone en una posición débil. Tal vez las personas que me conocen muy bien se pueden dar cuenta en el momento que yo estoy con algún nerviosismo al ver que las cosas están saliendo mal, pero me parece, que hasta cierto punto, por mi carrera bancaria que he tenido he desarrollado un don de gente especial que no se aprende en ninguna universidad, simplemente nace y se desarrolla en el camino.

Creo que el haber sido banquero y el haber tenido que lidiar con clientes buenos y malos, con gente que cree que se lo merece todo y hay que dárselo, el aprender a decirle a alguien que es un buen cliente: no puedo darte este préstamo por esta u otra razón y que esa persona salga de mi oficina contenta. Ese tipo de cosas creo que me han ayudado en esta etapa de mi vida y en este cargo específico.

QUERIA SER PRESIDENTA DE UN BANCO

Nacida hace 33 años en Managua, fruto del matrimonio compuesto por Carlos Icaza y Vidaluz Meneses. Madre de tres hijos, Alejandro Carlos (8), Andrés Carlos (6) y Carlos Sebastián (2 1/2). Sus triunfos se los atribuye principalmente al respaldo de su esposo, Carlos Vega, “quien está la mayor parte con los niños”.

– Se considera una perfeccionista, más cristiana que católica. “Mi esposo ha sido el líder de mantener a nuestra familia unida y tener una relación personal con el Señor, él pertenece a la fraternidad Hombres de Negocios. Si Dios no estuviera en mi vida sería imposible barajar el ser ejecutiva con un cargo de este tipo, la mejor madre y esposa que se pueda ser”.

– Se fue de Nicaragua cuando tenía 14 años. Trabajó en la banca desde que se bachilleró en High School. “Después de bachillerarme decidí que tenía que trabajar para pagar mis estudios porque no vivía ni con mi papá ni con mi mamá, ellos estaban aquí (Nicaragua) y no me podían pagar (la universidad), entonces tuve que buscar un trabajo porque decidí que quería ser banquera. Entré a trabajar a un banco en el departamento de operaciones haciendo cosas clericales y con eso comencé a pagarme mi universidad. Trabajaba de día y estudiaba de noche en Miami”, indicó.

– Luego se trasladó a Washington, “porque quería abrirme paso y fui a otro estado con mayores oportunidades, con bancos más grandes”, dice con firmeza.

– “Además que yo decía que a los 30 años tenía que ser presidenta de un banco, esa era mi meta. En Washington me matriculé en la Universidad de Maryland, ahí llevé el mismo ritmo, trabajar de día y estudiar de noche. Hasta que decidí venirme en 1990 a Nicaragua”, apuntó.

– Su primera experiencia en la banca nacional fue como oficial de crédito y mercadeo del Banco Mercantil hasta llegar a gerente de crédito, luego trabajó en el Banco Nicaragüense de Industria y Comercio, donde estuvo de consultora por parte del Banco Mundial analizando la cartera del banco, luego la contrataron para montar el departamento de administración de cartera del Banic.

– Luego, formó parte del equipo que abrió el Banco Caley Dagnall junto a Teresa Montealegre y el ahora Ministro de Hacienda, Esteban Duque Estrada, quien fungió como gerente de esa institución.

– En 1997 trabajó para un grupo pesquero como director financiero administrativo. “Hasta el momento que me llamaron para aplicar a este cargo”. Recientemente obtuvo una maestría en Gerencia Ejecutiva.  

Economía

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