Cada diciembre, las carrozas construidas para la venerada Virgen de La Concepción recorren las principales calles rivenses. LA PRENSA/N. SANCHEZ

Fervor mariano en carrozas

El recorrido de la Virgen de La Concepción y sus carrozas por las principales calles rivenses, es una tradición arraigada entre los pobladores de esta zona Noelia Sánchez Ricarte – [email protected] RIVAS.- Las vistosas carrozas que recorren las principales calles de Rivas en el mes de diciembre, son una mezcla de sencillez y en algunos […]

  • El recorrido de la Virgen de La Concepción y sus carrozas por las principales calles rivenses, es una tradición arraigada entre los pobladores de esta zona

Noelia Sánchez Ricarte – [email protected]

RIVAS.- Las vistosas carrozas que recorren las principales calles de Rivas en el mes de diciembre, son una mezcla de sencillez y en algunos casos exuberancia, ingeniosidad y sentimiento de fe de quienes año con año acompañan a la Virgen de la Concepción en su tradicional trayecto por el centro de la ciudad.

Se desconoce el tiempo exacto en que inició la tradición de exhibir la imagen de la Virgen en peregrinación por las calles de Rivas, pero sí se conoce que la señora Rosmunda Marenco viuda de Guerra por un período aproximado de 50 años mantuvo viva la tradición entre los rivenses.

Doña Rosmunda ahora tiene más de 90 años y si antes su trabajo era arreglar a la Virgen, ahora se concentran en observarla (a la Virgen) cuando pasa por su casa.

Ella fue mayordoma de la Virgen por ese lapso de tiempo, pero luego relegó su trabajo a la señora Raquel Alvarez, quien ahora es la encargada de la Concepción de María.

Doña Raquel recuerda que anteriormente la Virgen se cargaba en brazos, pero la historia de cómo comenzó la idea de sacarla en carrozas es desconocida.

SOLIDARIDAD MARIANA

El paso del huracán Mitch revivió la tradición de antaño, pues los feligreses decidieron que los gastos destinados a la construcción de carrozas se enviaran a las personas damnificadas por este fenómeno, por lo que la Virgen nuevamente se cargó en brazos.

Al año siguiente se retomó la tradición de las carrozas y cada año las ideas para crearlas se perfeccionan.

Este año la imagen se tuvo que restaurar en la ciudad de León por su antigüedad y el 26 de noviembre nuevamente se bendijo en la Iglesia acompañada de sus vestidos que en total suman 30.

UN CREADOR

Por la noche, cuando tradicionalmente la imagen de la Virgen hace su recorrido, se observa a la par de la “creación” a un muchacho que se mantiene pendiente de todos los detalles de la carroza.

Ese es Lenín Torrentes el actor intelectual de crear esa armonía perfecta entre ese gran número de alambres, escenarios, niños vestidos como ángeles e incluso movimientos de la Virgen.

APRENDER ALGO NUEVO

Lenín asegura que “no deja de aprender algo nuevo” cada vez que alguien le solicita que realice una carroza y no sólo ha hecho religiosas sino con otros motivos.

Aunque su trabajo se extiende a muchos otros municipios, él asegura que es capaz de producir cosas diferentes, agregando que “siempre hay un recurso a mano”.

Cabe destacar que en muchos casos los pobladores de las comunidades se encargan de construir su carroza.

UN RITUAL

A diario, durante los trece días que la Virgen sale en carrozas su mayordoma le cambia vestido, este año 10 barrios regalaron igual número de atuendos a la Conchita.

La peluca que usa la imagen de la Virgen también se cambia a diario, no sin antes haberla llevado al salón para que luzca “radiante”.

Una vez que la Virgen entra por la noche en la Iglesia, la mayordoma se encarga de cambiarle su vestido.

VESTUARIO VIRGINAL

Todos los años la Virgen de La Concepción estrena vestuario, donado por creyentes que dan muestra de su fe y agradecimiento por algún milagro o favor recibido. Son diseños en azul y blanco, atuendos sencillos, pero a la vez una obra de arte.

RECORRIDO DE LA VIRGEN

Los paseos de la Virgen de La Concepción comienzan desde el 26 de noviembre y son retomados a diario hasta el 8 de diciembre; estos días llega de visita a los diferentes barrios de la ciudad.

– De diferentes barrios trasladan a la Virgen por la noche a realizar un recorrido por las calles, para finalmente llegar a la parroquia San Pedro.

– Después de la procesión, permanece toda la noche en la Iglesia hasta el día siguiente cuando sale tras la misa, hacia otro lugar.

– En el día cada barrio se encarga de rezarle a la Virgen, repartir en muchos casos golosinas, comida o refrescos.  

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