Tito Rondón [email protected]
Las reacciones de los medios de comunicación ante la medalla de plata lograda por Nicaragua en el Premundial de Panamá han sido interesantes.
Por un lado, casi todo mundo está de acuerdo en decir que la Selección tuvo una gran actuación.
Otros opinan que se jugó “triste”, particularmente en la final ante Panamá, y que no se bateó lo suficiente; que las excelentes cifras nicas fueron a expensas de los pobres equipos de Guatemala (que le ganó a Venezuela) y Argentina.
Me ha gustado el análisis, preciso y exacto, del Dr. Julio Aguilar Bustamante. El ha dicho que “para mí, en todo torneo premundial sólo hay una cosa importante, clasificar, y se logró”. También, “no ha habido fogueo, pero pese a eso se hizo un buen papel”.
Por supuesto, la falta de fogueo llevó directamente a la falta de bateo ante los equipos duros; ya vimos que a pesar de la lluvia de hits ante Guatemala y Argentina dejamos a 24 corredores en las almohadillas, solamente dimos cinco extrabases (cuatro dobles), y siete de las carreras fueron impulsadas por elevados de sacrificio.
Lo dijo Henry Roa antes de partir: “no hemos visto pitcheo de 90 millas”.
Lo que me impresiona, sin embargo, es que estamos ya (en tan pocos meses) tan acostumbrados a tener un trabuco que sencillamente hacer un buen papel ya no satisface a todos.
Hasta hace poco perdíamos nueve de cada diez juegos ante la selección universitaria de Estados Unidos, y casi todos por paliza. Ahora ganamos dos de cada tres.
Recuerdo cuando los Shane Monahan, Casey Blake, Doug Mientkewicz y Jim Parque nos hacían temblar.
Recuerdo cuando perder 4-1 en los Juegos Olímpicos de Atlanta ante los universitarios estadounidebnses Mark Kotsay, Troy Glaus, Jacque Jones, Kris Benson y compañía fue una victoria moral, que nos levantó tanto que llegamos a la ronda de medallas.
Ahora le ganamos incluso a los profesionales estadounidenses.
Y la buena noticia es que tenemos muchísimos prospectos que vienen en camino.
Así que perder ante el lanzador panameño Lenín Picota, que no pudo vencer al San Fernando tirando por el Chinandega en el juego decisivo previo a las semifinales del año pasado no nos deja satisfechos.
Eso es el verdadero elogio que se merece la federación nacional Feniba. Nos ha llevado tan arriba que lucirse no es suficiente…
LA PULPERIA
Confieso que no he podido encontrar en mis archivos a Victor Chambers, el nuevo zurdo centerfielder del Estelí. Tiene 24 años de edad, mide 5-10, 185, y debutó dando de 4-2, un doble y una impulsada contra el Chinandega el lunes.
Santiago Jiménez, gran prospecto y el terror del beis juvenil, debutó a sus 16 años (5-9, 152) como receptor del Rivas porque el titular Alberto Hernández no regresó a tiempo de sus vacaciones en Costa Rica.