- Oscar Espinosa Villarreal, el prófugo mexicano que se refugió en Nicaragua, niega haber llegado a este país por apadrinamiento de alguien, aunque reconoce sus contactos con personalidades del mundillo criollo y deja entrever en esta entrevista las ventajas que tiene para él, el moderno tratado de extradición firmado entre Nicaragua y México
Eduardo [email protected]
Sereno y protegido por agentes policiales vestidos con chalecos antibalas y armados con AK-47, Oscar Espinosa Villarreal no luce como un fugitivo, sino como un inversionista de vacaciones en el trópico centroamericano.
De gruesos bigotes, cabello canoso, sin saco y corbata, visitó LA PRENSA para dar su versión sobre la aprehensión de la Procuraduría de la ciudad de México, la cual lo ha condenado a un “peregrinar” de cinco meses, desde agosto del 2000.
Se considera un perseguido político y no un fugitivo de la justicia mexicana. “Soy perseguido por el gobierno del Distrito Federal del Partido Revolucionario Democrático (PRD). En México he recibido llamadas anónimas diciéndome que en las cárceles me esperarían”, asegura Espinosa.
Dijo que al ser nombrado por el ex presidente Ernesto Zedillo regente de México, promovió la reforma política que permitió que el alcalde del D.F. ahora sea electo por el voto popular. Él entregó el cargo a Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD. Mañana asume el recién electo Jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, también del PRD.
Recordó que desde el 4 de febrero de 1998, Cárdenas presentó un informe en el cual señalaba que “la ciudad había estado gobernada por una auténtica organización criminal que yo encabezaba y que se tomarían todas las medidas; todos los días cada uno de los miembros del partido recibían acusaciones por cinco mil millones (de pesos), por cien mil millones, acusaciones absurdas, fue una campaña de desprestigio, todas las denuncias contra mis colaboradores fueron exoneradas por la justicia federal de quien espero un fallo ahora a mi favor”.
LA PRENSA: Se ha mencionado en círculos políticos que usted podría tener un apadrinamiento del Presidente Arnoldo Alemán para estar en Nicaragua. ¿Esto es así?
OSCAR ESPINOSA VILLARREAL: “Afortunadamente nuestro país tiene muy buenas relaciones políticas con todos los dirigentes políticos de este país. No he tenido oportunidad de saludar al Presidente Alemán hace mucho tiempo, desde que fue a México, no he tenido oportunidad de saludar a ningún otro dirigente y estoy siendo muy cuidadoso de no involucrarme en ninguna actividad política”.
LP: Para ser más claros, ¿goza usted de un apadrinamiento del Presidente Alemán?
OEV: “De ningún líder político de Nicaragua. No tengo de ninguno y tampoco es necesario porque la ley es la que me apadrina aquí, el Tratado de Extradición, el derecho que tengo como cualquiera de solicitar este asilo y el derecho que tendrá su gobierno de estudiarlo, concederlo o no”.
LP: ¿Usted va a priorizar la obtención del asilo político a la extradición?
OEV: “Espero regresar a mi patria lo más pronto posible en condiciones que me den seguridad, mediante ese asilo”.
LP: Usted está jugando su defensa a dos bandas, por un lado en México y por otro en Nicaragua…
OEV: “Así es”.
LP: ¿Por qué Nicaragua?
OEV: “Ustedes saben que muchos nicaragüenses han vivido en México, curiosamente la mayoría de ellos en las mismas condiciones en las que yo estoy aquí ahora. Mi tío, Rodolfo Espinosa se casó con una mujer nicaragüense, Rosa Tellería, a través de ellos yo conocí en México a muchos exiliados nicaragüenses. Gentes que llegaban con una maleta a México. Eso nos hizo sentir que habrá comprensión de una situación parecida”.
LP: ¿A quién conoció en esas circunstancias?
OEV: “A don Róger Fisher, a Yalí Molina Palacios quien es socio de mi abogado Raúl Palacios, en su bufete de abogados. Además, las relaciones diplomáticas entre México y Nicaragua son muy buenas, tienen un moderno Tratado de Extradición”.
“En todos mis cargos públicos he procurado mantener una buena relación con Nicaragua. Cuando fui director de Nacional Financiera con una visita de doña Violeta Barrios de Chamorro a México le presenté los programas de apoyo a la micro y pequeña empresa de Nacional Financiera que es el principal banco de fomento de América Latina, yo fui su director general”.
“Cuando fui alcalde tuve relaciones con el hoy Presidente Arnoldo Alemán en la Alcaldía de Managua, con quien había una gran cooperación en el marco de capitales de Iberoamérica”.
“Al Presidente Alemán le entregué las llaves de la ciudad de México en su visita de 1997, también siendo secretario de Turismo, en paz descanse don Lorenzo Guerrero, tuvimos con él una buena comunicación y cooperación internacional. Haciendo un paréntesis, ustedes tienen un potencial turístico maravilloso”.
LP: ¿Ya tiene inversiones turísticas o de otro tipo en Nicaragua?
OEV: “No, ninguna. Le entrego copia de mi patrimonio que es público, ya que han tejido una leyenda negra alrededor mío para convertirme en el villano favorito de la oposición y no estoy dispuesto a eso… Ojalá tuviera (inversiones en Nicaragua) es un país tan hermoso…”.
LP: Entonces usted conoce al Presidente Alemán desde cuando era su homólogo de Managua…
OEV: “Bueno, lo conozco de saludos; luego cuando le entregué las llaves de la ciudad platicamos mucho de la experiencia de la alcaldía, a cualquier alcalde le daba gusto que un colega fuera ahora presidente de su país. Pero así conozco al ex alcalde de Buenos Aires, ahora presidente De la Rúa, entre otros”.
LP: Pero, ¿cuándo surge para usted la opción Nicaragua después que renuncia de su puesto de Secretario de Turismo en agosto de este año y se va a su país? Entendemos que usted vino procedente de Toronto…
OEV: “Mire, yo no voy a hablar en realidad de los movimientos personales que haya hecho durante estos cinco meses por razones estrictamente personales. Evalué Nicaragua y contemplé que podía ser un país que me podía dar las garantías que yo andaba buscando”.
LP: ¿Con quién se contactó para venir a Nicaragua?
OEV: “Por conducto de mis abogados de México, que me recomendaron al buró jurídico de Molina y Palacios, ya atando cabos, recordé la presencia de Yalí en México y entré en contacto personal con ellos”.
LP: Tomando en cuenta que usted tiene experiencia en dirigir las finanzas de una campaña electoral, ¿daría una asesoría en materia de recaudación de fondos al partido de gobierno?
OEV: “Yo nada más pertenezco al PRI y estoy a la orden de mi partido”.
LP: ¿Y si su partido se lo pide?
OEV: “No, yo le digo don Eduardo, y le suplico que lo veamos con este interés, yo tengo que ser muy cuidadoso en mis actividades en Nicaragua cuando ustedes me están permitiendo estar aquí platicando y no tengo ninguna intención de incorporarme a actividades políticas. Si alguna vez, el país –no los partidos–, considera que por la experiencia en la ciudad, por la micro y pequeña empresa y por el turismo, yo puedo hacer alguna sugerencia modesta, respetuosa, la haré encantado porque no tendría razones para no estar agradecido con ustedes, la haría para gobierno de cualquier signo, yo trabajé para niños de la calle en México, ya contacté a la dirección regional de Casa Alianza para ver qué están haciendo aquí y sumarnos”.
LP: ¿Qué beneficios le otorga el Tratado de Extradición México-Nicaragua?
OEV: “Más que los beneficios yo he venido a señalarle al Gobierno de Nicaragua dos cosas: solicito protección, asilo, refugio, porque soy un perseguido político. Ahora bien, ¿cuándo regresaré a mi país? Como cuando regresaron los nicaragüenses a Nicaragua, cuando las condiciones de su país le garanticen la seguridad y la certeza jurídica y la seguridad personal y familiar que uno requiere en su patria. Yo quiero volver a vivir con los míos en mi casa. Estas condiciones se podrían dar cuando se siga un proceso de extradición justo, en el cual tenga la posibilidad de exponer todo para obtener este asilo”.
LP: Usted ha sido un hombre de confianza del Presidente Zedillo. ¿Zedillo lo abandonó en esta persecución política, o no?
OEV: “El presidente Zedillo no tiene nada que ver en esto. El es un demócrata convencido, ha sido respetuoso de la justicia y confía en ella, nunca me abandonó ni tampoco era su papel. Él expresó su confianza en mi honorabilidad. Yo también he sido de la confianza del Presidente Carlos Salinas, de quien fui miembro de su gabinete ampliado como director nacional de la Nacional Financiera. Fui secretario de finanzas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante la campaña de Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo. Fui responsable de todo el manejo financiero del partido, recaudar fondos, organizar a la gente para apoyos financieros del partido, recaudamos el equivalente a unos cincuenta millones de dólares.
Organicé en todo el país un movimiento de células empresariales donde se aportaban recursos”.
LP: ¿En base a qué argumentación aseguran que usted malversó una partida de $45 millones de dólares?
OEV: “Ellos alegan que una partida presupuestal de esa cantidad durante los tres años fue destinada a otros propósitos, que no eran los originales de información, comunicación y publicidad. Pero no demuestran nada. Simplemente dicen que no se aplicó a lo que se debería aplicar. Ellos han fabricado el delito. Cuando se inició la investigación, le dijimos que los documentos que respaldaban y comprobaban los adecuados gastos de esas partidas habían sido entregados físicamente con firmado de recibidos, le exigimos que lo presentaran al juez como prueba nuestra y simplemente dijeron que no los localizaron, desaparecieron información que soportaban los gastos. Estoy seguro que el juez federal nos exonerará. Además, hace unos días, el Tribunal Federal Administrativo determinó que la auditoría que se practicó fue ilegal”.
LP: ¿Hay antecedentes de conflictos suyos con Cárdenas del PRD?
OEV: “Yo tuve que tomar una decisión que ha tenido un enorme costo político para mí, como fue la promoción de la quiebra de la gran empresa de autotransporte de la ciudad de México, la ruta 100. Fue una empresa que se descapitalizó completamente con el tiempo, entró en desorden administrativo, en una anarquía total, desviaba recursos para propósitos desconocidos y recibían dinero del que no rendían ninguna cuenta en el equivalente de $300 millones de dólares al año. Durante un año me hicieron la vida imposible pero finalmente gobernamos, gobernar una ciudad como la ciudad de México, implica desgaste. No es fácil, hay cinco millones de personas que suben y bajan el metro a diario”.
LP: ¿Cuál es el siguiente paso para su defensa en México?
OEV: “He solicitado un amparo de la justicia federal. En México, si la justicia local viola nuestras garantías constitucionales como lo hizo esta justicia local (por ejemplo, no me tomaron declaraciones) el amparo, si se me concede, se suspendería la orden de aprehensión que lanzó la justicia local”.
LP: Entiendo que celebró su cumpleaños en Nicaragua…
OEV: “Sí”.
LP: ¿Sus amigos de Nicaragua le llevaron mariachis?
OEV: “No, que va, ahorita hay más reporteros que mariachis fuera de mi casa”.