El cadáver de la perra yace sobre un charco de la sangre. LA PRENSA/ORTEGA.

Perra preñada da muerte a niño

De una dentellada le cortó la tráquea El padre del niño la mató después a machetazos Juan Rodrí[email protected] Un niño de dos años de edad fue muerto a dentelladas por una furiosa perra preñada de la raza pastor alemán, en un barrio de Managua. La pequeña víctima fue Rodolfo Estrada; al parecer el niño quiso […]

  • De una dentellada le cortó la tráquea
  • El padre del niño la mató después a machetazos

Juan Rodrí[email protected]

Un niño de dos años de edad fue muerto a dentelladas por una furiosa perra preñada de la raza pastor alemán, en un barrio de Managua.

La pequeña víctima fue Rodolfo Estrada; al parecer el niño quiso jugar con la perra llamada Lassie, pero ésta de un mordisco le cortó la tráquea, según dijo la madre, María de los Angeles Cruz.

El trágico hecho ocurrió en las primeras horas de ayer en un galerón desocupado de una casa en el barrio La Luz, ubicado al sur de la capital.

Según la madre, el niño siempre se levantaba de primero, mientras ellos (Adolfo Estrada, el papá del niño y ella) se quedaban acostados.

El can destrozó el cuello del menor, le comió las dos orejitas y luego le asestó varios mordiscos en distintas partes del cuerpo.

La primera persona en verlo destrozado y sobre un charco de sangre fue su madre, quien quedó en estado de shock luego de proferir un grito desgarrador. El niño fue levantado del suelo por su papá, quien lo trasladó al interior de la casa, pero ya había expirado.

El padre luego buscó un machete y se dirigió hasta donde estaba la perra y le destrozó la cabeza.

La señora Estrada dijo a LA PRENSA que la perra estaba panzona y que tenía unos cuatro meses de estar en la vivienda, donde permanecía amarrada.

También dijo que hace un mes atrás, Lassie destrozó a dos gallinas.

UNA HORRIBLE ESCENA

Doña María de los Angeles Cruz, madre del niño Rodolfo Estrada Cruz repetía una y otra vez que “la perra nunca le había hecho daño al niño”.

– “Hoy se levantó de mañana y como siempre yo lo dejé salir. Él salía de la casa, pero luego regresaba. Ustedes saben cómo son los niños de inquietos, pero yo siempre estaba preguntándole que por dónde andaba y regresaba a mí”.w

“Esta mañana noté que el niño no hablaba y no me decía nada. Me levanté y lo busqué y lo miré en el suelo, ensangrentado, dentro del galerón vacío y la perra junto a él”, dijo la madre. Sostuvo que no escuchó ladrar a la perra ni escuchó quejarse o llorar al niño.  

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