Los managers son más técnicos

Tito Rondó[email protected] La mayor parte de los managers nicaragüenses está aprendiendo “mañas” de lo que ven en televisión de las Grandes Ligas. Un ejemplo beneficioso es la claridad en el uso de los pítcheres. Por ejemplo, de once lanzadores que han visto acción con el León, solamente cinco han iniciado partidos. Seis han sido usados […]

Tito Rondó[email protected]

La mayor parte de los managers nicaragüenses está aprendiendo “mañas” de lo que ven en televisión de las Grandes Ligas.

Un ejemplo beneficioso es la claridad en el uso de los pítcheres. Por ejemplo, de once lanzadores que han visto acción con el León, solamente cinco han iniciado partidos. Seis han sido usados exclusivamente en labores de rescate. Y así todos.

Es importante en el beis actual que los lanzadores sepan su rol; así se preparan mentalmente antes de cada juego. Antes eso no importaba, los abridores relevaban, y no les pasaba nada. No sé porqué es eso así, pero es un hecho.

Otra “maña” moderna que han aprendido los managers, y esto es en defensa propia, es a dar la respuesta que los cronistas deportivos desean oír, o que no pueden criticar. Peor aún, a mandar las jugadas que aunque no sean correctas, por lo menos que no sean criticables.

Lo primero todos lo hacen, incluso los más técnicos como Davis Hodgson.

Ramiro Toruño hizo lo segundo en Panamá.

Un ejemplo fue contra Venezuela, en el segundo episodio. Nicaragua colocó corredores en primera y segunda, sin outs, con el score cero a cero. El bateador era Marlon Abea.

No sé si ustedes lo han notado, pero Abea se ha dedicado a levantar pesas, y está fuertísimo. Con 16, es el bateador nica (o en la liga, contando también a los importados), con mucho además, que más extrabases conecta.

Al hombre que tiene más posibilidades de empujar carrera de todo el equipo, no se le quita el bate de las manos.

El lanzador contrario Luis Colmenares, famoso por su descontrol (por eso no ha llegado a Grandes Ligas), había dado dos bases por bolas en el espacio de cinco bateadores, y había llegado a tres malas en la cuenta con casi todo el line up.

A un lanzador descontrolado no se le regala un out con un sacrificio (los outs son el capital de los managers, sólo tienen 27. Para regalar uno hay que pensarlo).

Después de Abea bateaba Ramón Padilla, el único bateador de nuestra selección que no hace contacto consistente con la pelota. Tres veces tuvo hombre en tercera con menos de dos outs, y falló en dos ocasiones.

No era la situación indicada para tocar; con Nemesio Porras o Henry Roa esperando turno tal vez.

Pero 0-0, dos en base y sin outs, no se puede criticar el toque. No convenía, pero no se puede criticar.

Lo mismo la apertura de Oswaldo Mairena en el juego decisivo. El propio Ramiro dijo el viernes que Oswaldo no convenía porque “estaba cansado y solamente relevaría por tres entradas”.

Pero lo puso a abrir, y perdió. Pero ¿quién va a criticar abrir con un Grandes Ligas? Nadie. No convenía, pero no se puede criticar… Mañas. Pero nuevas.  

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