Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Los especialistas en ingeniería genética consideran que la mayoría de los países centroamericanos no están preparados aún para recibir los cultivos transgénicos.
Freddy Alemán Zeledón, especialista en sistemas de cultivos, explica que uno de los problemas que podría presentarse con la llegada de las plantas transgénicas, podría ser que los cultivos resistentes a plagas transmitieran esa misma resistencia a malezas dañinas que al mezclarse con estos cultivos adquieran las mismas propiedades de resistencia.
En el caso de Nicaragua podría darse en el sorgo, cultivo que convive en el surco con una maleza que es conocida por el productor con el nombre de invasor.
Esta maleza podría hibridarse (mezclarse), obtener la misma resistencia que el sorgo transgénico, en este caso, y causaría un problema, puesto que la maleza se haría resistente a cualquier plaguicida y no se podría combatir tan fácilmente.
Sin embargo, Alemán considera que no se puede predecir lo que va a suceder, sin antes no hacer una investigación. Para poder investigar se necesitan recursos, con los que los investigadores centroamericanos y en especial los nicaragüenses no cuentan.
“El dinero y los recursos se encuentran en manos de las transnacionales, lo que hace indicar que el sistema está controlado por ellos y es difícil que pueda surgir algún beneficio para la producción”, agrega Alemán.
Allan J. Hruska, especialista del Departamento de Protección Vegetal del Zamorano, en el libro “Plantas transgénicas en la agricultura mesoamericana” menciona que, efectivamente este tipo de cultivo está llegando a Mesoamérica, pero “desafortunadamente” la mayoría de los países no están preparados para recibirlo.
Hruska dice que sólo algunos países tienen conocimientos sobre este tema, entre ellos México y Costa Rica.
Sin embargo, recalca que muchos investigadores, donantes extranjeros, productores y consumidores entre otros, desconocen los riesgos y beneficios potenciales de esta tecnología.
En el caso de los Estados Unidos, sólo hasta después de varios años de estudios, de controles continuos y de serias discusiones en lo que concierne a bioseguridad y durabilidad, es que los cultivos transgénicos han incursionado en el mercado.
No así en América Latina, donde las regulaciones y análisis, como es el caso de Nicaragua específicamente para el uso apropiado de esta tecnología, no existe o en muchos de los casos está apenas iniciándose.