Freddy Alemán Zeledón.

Hay que investigar más

Leslie Nicolás Lacayo [email protected] En el presente se han intensificado los debates respecto al tema de los productos transgénicos, sin embargo, algunos especialistas son de la idea que aún no todo está dicho y que hace falta realizar mayores investigaciones en ese campo. Freddy Alemán Zeledón, especialista en sistemas de cultivos, considera que “hasta la […]

Leslie Nicolás Lacayo [email protected]

En el presente se han intensificado los debates respecto al tema de los productos transgénicos, sin embargo, algunos especialistas son de la idea que aún no todo está dicho y que hace falta realizar mayores investigaciones en ese campo.

Freddy Alemán Zeledón, especialista en sistemas de cultivos, considera que “hasta la fecha no se ha podido demostrar que a través de la ingeniería genética se pueden aumentar los rendimientos productivos”.

Según el especialista, el hecho de que se le introduzca a un individuo una característica determinada no garantiza que el rendimiento del cultivo se va a potenciar y por el contrario se ha determinado que en los materiales genéticos ha habido una reducción de los rendimientos productivos.

“Esto quiere decir entonces que el rendimiento y la productividad son producto de una serie de interacciones, como suelo, clima y factores sociales y culturales, que no pueden ser mezclados en laboratorio”, señaló.

Explica que existen dos tipos de grupos, unos que apoyan todos los trabajos de cruces de genes que se puedan realizar y otro grupo que es “antitransgénico”, es decir, aquellas personas que están en contra de la transferencia de genes o mejoramientos genéticos.

No obstante, ambos grupos tienen intereses determinados que defender, según Alemán.

En el caso de los antitransgénicos, existen Organismos No Gubernamentales que reciben financiamiento porque sus políticas son antitransgénicas.

El problema está en quien maneje la investigación

“Yo pienso que hay que investigar aún más sobre los cultivos transgénicos y que el problema real no está en los cultivos en sí, sino en quienes los manejan”.

Actualmente todos los cultivos transgénicos están en manos de las grandes transnacionales productoras de semillas, a quienes sólo les interesa producir para obtener una utilidad monetaria.

Esto quiere decir que las grandes transnacionales no van a producir un transgénico para reducir el hambre en el mundo, sino que lo harán para obtener sus propias ganancias y con eso es realmente con lo que hay que tener cuidado, sugiere Alemán.

Ejemplificó este hecho con la fabricación de un herbicida por la empresa Monsanto, a través del cual han obtenido ganancias de más de un millón de dólares. Lo que absolutamente no tiene que ver en nada con tratar de reducir el hambre en el mundo, aunque es un hecho en el cual se escudan las transnacionales para producir transgénicos, comentó el especialista.

La apreciación de Alemán es que si los productos transgénicos estuvieran en manos de las instituciones que velan realmente en la reducción del hambre y la pobreza, entonces probablemente sí pudiesen ser utilizados para este fin, aunque tuvieran que pasar por sus respectivos análisis.

“LOs beneficiados son las grandes transnacionales”

En un sistema económico como el nicaragüense, con tantas limitaciones, no es conveniente pasar a formar parte de un convenio como la ley UPOV, porque en todo momento los grandes beneficiados con la producción de transgénicos son los que las producen, aseguró Alemán.

El especialista deja el beneficio de la duda hacia las ventajas que pueden tener los transgénicos desde el punto de vista que esta tecnología pueda ser utilizada en determinado momento, para resolver un problema puntual.

“Si los transgénicos llegan a entrar algún día a Nicaragua, considero que pueden pasar muchas cosas negativas, dentro del sistema productivo, si llegan bajo las premisas actuales.

“Por ejemplo, el problema serio es la dependencia del productor nicaragüense en la semilla a utilizar para la siembra, es decir, podría perder la autonomía sobre la semilla misma”, aseguró Alemán.

Explicó que el productor se volvería dependiente de la semilla transgénica por el simple motivo de que estas empresas transnacionales sólo producen semillas infértiles, es decir, que el productor con frecuencia tendrá que comprar su semilla para poder sembrar.

El especialista considera que sí pueden existir algunas aperturas de situaciones relacionadas con transgénicos en el área de la medicina, “pero en el caso de la agricultura, para Nicaragua todo lo que llegue va a ser malo”.

Para explicar mejor estas posibles complicaciones, dijo que se puede dar el caso de que aquellos transgénicos que tienen resistencia a plagas, transfieran con el tiempo esa misma resistencia a los insectos mismos y éstos se hagan resistentes a los plaguicidas.  

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