Edgard Rodríguez C. [email protected]
Olmedo Sáenz es uno de los artilleros de más futuro en el batallador equipo de Oakland, que plagado de juventud, fue capaz de saltar sobre experimentados clubes en el sector Oeste de la Liga Americana, donde capturó el título y avanzaron hacia el play offs.
Sáenz es también uno de los mayores orgullos actuales de los panameños, que después de acumular a 40 jugadores en las Grandes Ligas a través de la historia, saben valorar el esfuerzo de sus representantes en la mejor pelota del mundo.
Y sin ejecutar ni un sólo swing en el Torneo Premundial, Sáenz es considerado uno de los jugadores más valiosos del conjunto que Panamá conformó para el torneo, que anoche llegó a su conclusión en el Estadio Nacional de esta capital.
“Olmedo fue el primero en expresar su deseo de jugar en el Premundial y eso motivó a los demás. Así que fue quien abrió el camino, aunque todos mostraron voluntad para ayudar”, dice Carlos “Chico” Heron, mentor de Panamá.
La noche del viernes, Sáenz fue homenajeado en una sencilla pero muy emotiva ceremonia, en la que además recibió una camiseta de la selección nacional Sub-20 del fútbol panameño, que este martes se fajará con otros seis clubes aquí.
“Estoy muy agradecido de este reconocimiento, aunque lo que más hubiese deseado es estar en el terreno. Ni modo. Me quedé con el deseo, pero quienes han jugado lo han hecho bien y eso es lo importante”, dice Sáenz, originario de Chitré, Herrera.
Afectado en dos ocasiones por lesiones, el trabajo de Sáenz en las Grandes Ligas se redujo a sólo 76 partidos con los Atléticos este año. En ese breve trayecto, acumuló 313 de promedio, con 9 cuadrangulares y 33 remolques, jugando tercera y primera.
“Pero ahora me siento muy bien. Pienso que mi condición física está a un 75 por ciento y la verdad es que me han picado los pies por jugar ante mi gente aquí en Panamá. Pero no se pudo y uno tiene que respetar lo que deciden los equipos”, señala.
El sentimiento de Olmedo fue casi una constante entre todos los grandes ligas panameños. Incluso, alguno de ellos, como Bruce Chen de Filadelfia, quien no tuvo permiso, ayudó con material deportivo a la tropa canalera que hizo un gran trabajo.