- El vicepresidente del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), Ausberto Narváez, se ha visto involucrado desde su infancia en una serie de sucesos políticos, algunos de ellos desafortunados. Candidato presidencial en 1996, hoy en día considera que el turismo ya despegó y ahora lo que queda es fortalecer su estructura para convertirlo en el principal rubro generador de divisas del país
Martha Danelia Corea [email protected]
Ausberto Narváez es considerado como uno de los funcionarios de gobierno más accesibles a los medios de comunicación, a la que considera más que una amiga, una aliada, quizás porque conoció la odisea del quehacer diario de una empresa dedicada a la actividad noticiosa cuando ocupó el cargo de vicegerente del desaparecido diario La Tribuna.
A este diario llegó en noviembre de 1996, luego de la derrota electoral de ese año, cuando se lanzó como candidato presidencial del entonces Partido de Unidad Liberal (PUL).
Actualmente ocupa el cargo de vicepresidente del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), cargo que ocupa desde marzo de 1997.
LP: ¿Cómo llega al Intur?
AN: Para las elecciones de 1996 yo corrí como candidato a presidente por el PUL, que en ese tiempo primero la encabeza Haroldo Montealegre, pero (con) la inhibición de él, me propusieron a mí como candidato. Yo le he llamado siempre que este partido fue primo hermano del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Y una vez que pasó la campaña de 1996, el doctor (Arnoldo Alemán) me invitó a participar en la unidad de todos los liberales. Nosotros nos entusiasmamos mucho y procedimos a firmar la unidad y a convertirnos en un solo partido. A raíz de ahí yo hice un llamado a toda la gente que andaba conmigo (en el PUL) para que, desde ese momento, nos olvidáramos de lo que había sido el PUL y nos llamáramos concretamente Partido Liberal y ahora quedamos como PLC.
De hecho la mayoría de los cuadros principales que habían andado en ese partido (PUL) regresaron al Partido Liberal. A partir de eso, el doctor (Arnoldo) Alemán nos llamó tanto a Mario González, un compañero que había estado también en el PUL (hoy presidente de Telcor) como a mí y nos invitó a formar parte del gabinete. Fue realmente un gesto muy interesante de él y así fue como llegué a este ministerio, empecé en ese momento a trabajar con Pedro Joaquín Chamorro, después vino el cambio con Lorenzo Guerrero (q.e.p.d.), una persona muy interesante que también había formado parte de la alianza esa de todos los liberales. Fue algo interesante porque recuerdo que en 1996 andábamos en una marcha en Nindirí, y de frente venía Lorenzo Guerrero con una gran caravana, todo mundo creía que habría pleito pero de repente nos detuvimos y Lorenzo y yo nos saludamos sin decir que años más tarde íbamos a estar trabajando en la misma institución. Hicimos un dúo bastante bueno en cuanto a desarrollo del turismo. Luego de la muerte de Lorenzo le sucedió (en el cargo) René Molina y ahora estamos con él (trabajando).
LP: ¿Qué lo llevó a esa aventura política con el PUL?
AN: Yo empecé mi vida política, casi sin querer, muy joven. Yo nací en un ambiente político bien tenso. Mi papá (del mismo nombre) lo recién habían echado preso en tiempos de Somoza. Nací prácticamente en casa por cárcel. A los 15 años me echaron preso creyendo que era un miembro de la guerrilla solamente por llamarme Ausberto Narváez, obviamente bajo esas circunstancias fui perseguido político. También por el lado de mi madre, yo provengo de la familia del doctor Leonardo Argüello, quien fue presidente liberal de este país, quien también tuvo problemas con Somoza, entonces yo en los primeros años de mi vida, allá por el 79, me vi entusiasmado cuando cayó Somoza y trabajé, incluso, una época con el Frente Sandinista. Sin embargo, al poco tiempo me decepcionó porque no era lo que yo pensaba, ni lo que yo quería y prácticamente me autoexilié en los Estados Unidos donde me quedé hasta 1992. Para esa fecha ya estaba el gobierno de doña Violeta Chamorro. En una ocasión yo me la encontré en Washington y ella me convidó a vivir en Nicaragua, vine de vacaciones y el reencuentro con la patria me entusiasmó, me hizo llorar y no me quise regresar más nunca.
Para esto te quiero decir que esa experiencia política que había pasado en los tiempos de antes no me había permitido en ningún momento jugar un papel relevante de trabajo en esa época. Entonces en 1996, que para mí se da la oportunidad para ir a votar, porque nunca había participado en una elección, nunca había votado, entonces empecé a trabajar en un partido político que fue el PUL.
LP: Ahora es funcionario del PLC, ¿que diría su padre si estuviera vivo?
AN: Siempre me consideré un liberal de nacimiento. Mi padre también fue liberal, provenía del Partido Liberal Independiente, y no me sentía que cabía en ese momento en el PLC porque yo consideraba al PLC, en ese momento, como que pudiera ser un partido de Somoza. Entonces yo decía, si me meto aquí seré rechazado porque aquí a lo mejor lo que hay es somocismo. No estaba claro, además estaba recién venido y entonces este partido de Unidad Liberal se presentaba como un partido joven, diferente.
Cuál fue mi lección y mi susto cuando comencé a tratar al doctor Alemán, me di cuenta de otra cosa, que este realmente es un partido liberal donde uno podía desembocar sus aspiraciones e inquietudes políticas y así fue como llegué e ingresé (al PLC) y hoy me siento parte de esa gran familia liberal y me siento muy preocupado cuando veo que hay conflicto entre la misma gente del partido porque estas son cosas que nos pueden debilitar.
LP: ¿Cambió su percepción sobre el PLC?
AN: Cuando yo comencé a tratar al doctor Alemán sí. Es que antes yo creía que él no iba a gobernar para todo un pueblo, insistía mucho en el antisandinismo en esa época y yo consideraba que no se debía mirar tan así, y que cuando uno llegaba a la presidencia era el presidente para todos, después él me dio la lección, asumió la presidencia y ha andado haciendo obras para todo el mundo sin distinción de colores políticos.
LP: ¿Ahora es un militante activo del PLC?
AN: Sí, soy un militante activo del PLC. Nos hemos borrado nuestro apellido (PUL), estamos en la misma familia y hoy la lucha es mantenernos sólidos, consolidado, crecer cada día y mantener un futuro prominente del partido para que pueda seguir habiendo progreso.
LP: ¿Tengo entendido que su familia sufrió los desmanes de la confiscación?
AN: Sí. Efectivamente. Lamentablemente yo me sentía que en Nicaragua nunca había sentido la paz o algo que me permitiera vivir libremente. Primero fuimos castigados por la dictadura de Somoza, después vino el Frente y cuando yo no quise comulgar con las ideas del Frente, entonces en primer lugar saqué mi familia y después me fui yo. Entonces, una vez que nosotros nos fuimos, nos confiscaron todos nuestros bienes. Finalmente hasta que regresé en 1992, fue por primera vez que yo no me sentía perseguido y comencé a buscar un lugar donde alcanzar en la política, un lugar que fuera con mis principios, ideas y depositar las inquietudes que como joven tenía.
LP: ¿A qué se dedicó cuando estaba en el exilio?
AN: Para mí fue una vida, al comienzo, bien dura. Yo hice de todo y eso te ayuda muchísimo porque te da una percepción de la vida total. Yo fui CPF, repartidor de periódico, trabajé en una fábrica de cortinas verticales instalando y haciendo cortinas.
LP: ¿Al regresar a Nicaragua?
AN: Apliqué para una asesoría en el Ministerio de Agricultura y Ganadería, vine a manejar la parte internacional del ministerio, yo estudié Relaciones Internacionales. Me sentí totalmente realizado trabajar en lo que uno sabe. Fue mi primer trabajo, luego trabajé en un programa de las Naciones Unidas para los repatriados y posteriormente me lancé a la campaña en 1996.
LP: ¿Y después de la Campaña?
AN: De la campaña pasé a vicegerente general del diario La Tribuna y después pasé al Viceministerio de Turismo a inicios del 97.
LP: Desde que asumió esta cartera, ¿cuál ha sido la percepción que ha tenido del turismo nicaragüense?
AN: Pasé mes entero estudiando lo que era el plan maestro del turismo, un esfuerzo que habían realizado un grupo de expertos venezolanos con apoyo del BID y que yo consideré que era la clave para el desarrollo turístico del país. Es decir, cuando vos tenés una estrategia definida y te mantenés en ella lo único que tenés que hacer es aterrizarla, trabajarla con entusiasmo.
Para promover un producto, vos tenés primero que conocerlo, creer en él y que te guste. Creo que reuní esos tres elementos. El turismo es algo que lo enamora a uno, lo entusiasma y uno se llega a enamorar, entonces cuando lo manejás bien podés empezar a promoverlo.
LP: ¿Cuáles han sido los resultados?
AN: Los resultados han sido obvios. Surgen la nueva cadena de hoteles en Nicaragua, surge la inversión cruzada, no sólo en Managua, sino que hay hoteles en Managua, Chinandega, León, Corn Island, es una semilla que está germinando y cada día sigue produciendo más, la inversión no ha parado en ningún momento de venir, el flujo de turistas lo logramos incrementar muy rápidamente, ahora ya sobrepasamos el medio millón de turistas al año, la generación de divisas por concepto del flujo de turistas ya está arriba de los 110 millones de dólares. Vimos llegar los primeros cruceros en Nicaragua, recientemente hemos amarrado otra modalidad de cruceros, ahora los turistas permanecerán tres días en Nicaragua no sólo 12 horas.
En fin, este es como un niño que lo hemos visto crecer y ahora está en su adolescencia, preparándose para enfrentar la juventud y madurez.
LP: ¿Cómo considera la Ley de Incentivos Turísticos?
AN: Esta ley es la base que nos está permitiendo desarrollar el país. Antes estábamos en desventaja en relación a otros países. Bellezas las podés encontrar en otros países, al igual que apertura para la inversión, pero ya que se combine la belleza con una ley económica que garantice la repatriación de tu capital, más los incentivos que te propicia la ley y la estabilidad del país, y ese es otro elemento muy importante porque Nicaragua es considerado hoy en día como unos de los países más seguros de la región centroamericana, entonces todos estos son elementos que obviamente nos dan fuerza moral para invitar la inversión extranjera que anda buscando los lugares más seguros para invertir su dinero.
LP: ¿Hay posibilidades de aumentar el número de turistas que ingresan al país como las divisas que genera el turismo?
AN: Sí. Cada día vienen más turistas. Cada día se están más tiempo en Nicaragua, gastan más y por lo tanto generan más divisas. Pero lo que sí es directamente proporcional es que la inversión conlleva a más turistas y, por lo tanto, a más capital que ingresará a Nicaragua porque el inversionista a la vez que construye un hotel promociona al país para mantener su hotel lleno.
LP: ¿Actualmente se dedica solamente a la parte turística?
AN: Mi pasatiempo es el campo. Desde que era niño me fascina la finca, el ganado, los caballos. Cuando no tengo trabajo qué hacer, me voy a mi finca donde tengo todo tipo de animales y eso es algo que me hace sentir libre. Quizás el hecho de haber nacido en la cárcel y de haber conocido la historia de mi padre, que pasó cuatro años en una cárcel, tengo una cierta paranoia de estar encerrado. Entonces cuando voy al campo lo disfruto y vivo a plenitud, es algo que me complementa y estimula y los lunes vengo con mayor energía.
LP: ¿Qué sucedió con su papá?
AN: Después de los cuatro años de cárcel, a mi papá lo asesinaron en la Cárcel de la Aviación. Fue un asesinato muy atroz. Mi madre quedó viuda muy joven, era una mujer muy linda. Es esa señora que ves ahí (señala el retrato que tras su escritorio tiene de una dama muy guapa). Le arruinaron su vida para siempre, es una persona totalmente encerrada. Cuando mi papá falleció, yo tenía tres años y mi hermana cuatro.
MARCADO POR EL DESTINO
Hijo de Ausberto Narváez Parajón y Silvia Argüello, oriundos de León. De religión católica, apostólica y romana y “aunque mal portado (dice entre bromas y risas) todavía voy a misa todos los domingos para darles un ejemplo a mis hijos”.
Con tan sólo cuatro años de edad enfrentó la cruel realidad de la muerte de su padre a manos de la guardia de Somoza. Ese hecho le impidió disfrutar del cariño paternal.
– “Hay cosas que quisieras comentar con tu padre. Hay preguntas que quería hacer y aunque mi madre estaba presta a escucharme, me daba pena preguntárselas. Tuve tíos y amigos que complementaban esa información, pero me sentía un poco limitado”.
– Sin embargo, dijo que contó con el cariño de su abuelo materno, “quien también hizo las veces de padre y fue un amigo muy grande”.
– “Por eso ahora trato de darle a mis hijos lo que yo no pude tener. De mis hijos soy buen amigo, al grado que no me dicen papá sino “Beto”, expresó.
– Su mayor defecto considera que es su perfeccionismo. “Soy sumamente perfeccionista, eso lo atribuyo a mi signo, soy un virgo que dicen que somos muy perfeccionistas y trato de ser bastante ordenado”.
– Su mayor anhelo “es construir para la juventud y mis hijos una patria que sea digna de un ser humano donde haya libertad, esperanzas de desarrollo y crecimiento y donde la democracia sea un elemento importante para poderse desarrollar y ese desarrollo permita llevar a todas las clases del país un beneficio mucho mayor.
– Su mayor virtud es ser “amigo, soy una persona que se entrega cien por ciento cuando creo en alguien. Una de las personas más accesibles. Soy una persona amistosa”. cuatro.