* Leonel A. Marín McEwan
La formulación de la política monetaria en Nicaragua nos plantea una serie de cuestionamientos acerca del tipo de cambio real. ¿Es posible en esta etapa de recesión económica mantener un tipo de cambio real subvaluado o sobrevaluado de manera permanente, y si así fuera, sería deseable en términos de crecimiento y eficiencia? ¿Es el tipo de cambio real un índice incontrovertible de competitividad internacional? ¿Es el tipo de cambio real el principal determinante de nuestras exportaciones? Parece ser que la respuesta a todas estas interrogantes es negativa.
El tipo de cambio real como los precios relativos está determinado en el largo plazo, por variables reales, más que nominales.
Este tipo de cambio es una variable endógena que responde tanto a perturbaciones externas como a las inducidas por desequilibrios internos. La verdadera prueba de la idoneidad de un tipo de cambio efectivo son los resultados de la balanza de pagos. En la medida en que la balanza de pagos muestre, y sea probable que mantenga una situación deseada, el tipo de cambio será adecuado y efectivo; independientemente de niveles y tendencias que señalen los índices de tipo de cambio real. El tipo de cambio real es un indicador de los precios relativos internacionales, y no del equilibrio global de la balanza de pagos. Definitivamente que no hay relación sistemática entre el nivel de tipo de cambio real, el volumen y crecimiento de las exportaciones.
Una devaluación de la moneda no es conveniente actualmente para la economía del país; y pienso que no se va dar oficialmente por dos diferentes razones: 1) Hay una inflación controlada del 7% anual.
2) Ha habido una especie de mini devaluaciones en el deslizamiento (6% anual) del córdoba respecto al dólar. Ahora, el cambio está US1= C$13.30 y en cada semana el valor del córdoba va perdiendo su poder adquisitivo (que es una forma de devaluación) con un gran déficit fiscal y una balanza de pagos negativos (importaciones mayor que las exportaciones).
Además, existe un alto desempleo, salarios congelados y la canasta básica pesa más que el salario mínimo provocando de esta manera una Recesión Económica. Finalmente, se necesita a lo inmediato un Plan de Emergencia Económica incentivando a la producción agrícola, fomento a la exportación, austeridad y una descentralización efectiva del Estado.
* Administrador de Empresas Egresado INCAE.