* Rosario Hernández de López
¿Qué credibilidad tiene su líder? Siempre he dicho que el líder “modela”, es decir, da el ejemplo.
Hagamos un análisis de nuestro entorno más cercano, cada quien use su propia imaginación. Ha visto en esa persona que considera líder un desarrollo personal a través de cierto tiempo. ¿O es al revés? Ha propiciado el desarrollo de los que lo rodean. ¿O es todo lo contrario? De los objetivos que se ha trazado ¿Los ha cumplido? ¿Es la que efectivamente quiere transmitir?
Si quiere apoyar a su líder es importante que usted se arme de valor y de una manera convincente y modesta le pregunte si realmente quiere transmitir esa imagen. Para estar más claro puede hacer una leve encuesta de ella, le aseguro que encontrará hallazgos muy importantes que le ayudarán a seguir igual, o cambiar radicalmente. Es como verse desde afuera. A lo mejor lo ha hecho en sueños, aunque es preciso llevarlo a la realidad.
El observarse no es nada fácil, pero practicándolo puede convertirse en un hábito beneficioso para el líder y para todos sus seres queridos que tienen que lidiar con él. Digo esto último porque a veces por alguna situación, los demás tienen que soportarle cosas que provoca de manera consciente o inconsciente, pudiendo autocontrolarse con un verdadero liderazgo personal, sin causarle molestias a las personas que lo miran y lo oyen todos los días.
En Nicaragua, generalmente estereotipamos el liderazgo con personajes del sector público, trasladémoslo también a la empresa privada o a la comunidad. Ahora veamos ¿cuál es el estereotipo que usted tiene de un líder con credibilidad? La trayectoria en cierto tiempo específico nos puede dar la pauta para una respuesta acertada. Bajo este ángulo. ¿Cómo debe verse el líder desde afuera?
Mentalmente vea a esta persona con esas características que usted desearía o esperaría de su líder. Cada día, suceden hechos de los que nos acostumbramos, de lo que nos asustamos, de los que queremos transformar, de los que anhelamos, en fin, es lo que esperamos de nuestro líder. Son al menos algunos factores que motivan a continuar manteniendo y alimentando la imagen de nuestro líder.
Ud. puede ser un observador de los acontecimientos, pasivos, violentos, neutros, de lo que considera bueno y malo, recuerde un momento cada uno de éstos, que es propio y exclusivo para usted y cómo Ud. reacciona a éstos.
Deténgase un momento y vea la imagen de este líder hace un año, hace seis meses, hace un mes, hace una semana, al comenzar el día de hoy que ya está por finalizar. Acerca de esto quiero contarles mi propia experiencia sobre un líder que yo tenía, ante un hecho que ocurrió y que la semana pasada traté de dejar en tela de duda e hice el análisis, pero esa imagen se desplomó.
Ud. puede preguntarse lo mismo de su líder. ¿Qué variaciones hubo, fueron más positivas que negativas? Ojalá que así sea en todas las organizaciones de mi querida Nicaragua. ¡La credibilidad estaría garantizada!
*Directora del Instituto de Gerencia y Liderazgo.