Edgard Rodríguez C. – Enviado Especial Panamá [email protected]
Omar Cisneros, quien ha tenido una carrera marcada por altibajos, pero con una buena cuota de éxito, pretende ahora demostrar su habilidad para “maniobrar” en los espacios que ofrece el reglamento del campeonato.
El timonel del Bóer y actual coach del equipo pinolero en el Premundial, asegura que la directiva de su club planea contar a partir del cinco de diciembre próximo con cuatro extranjeros pese a que las reglas establecidas hablan de tres importados por club.
Los capitalinos tienen firmados a los canaleros Luis Iglesias, Lenín Picota y Earl Agnoly, más el dominicano Santiago Henry, quien ha sido el torpedero regular del conjunto en los últimos dos torneos, causando una muy buena impresión.
“La idea que tenemos es apegarnos al reglamento y como se habla de seis cambios por equipo, de los cuales no hemos hecho ni uno, vamos a bajar a un jugador de cuadro en los días que le toque lanzar a Picota, y luego lo vamos a subir”, sostiene Omar.
Lo que Cisneros olvida es que para insertar a los canaleros, también tiene que salir de dos jugadores tipo “A” de su plantel. Y pese a que hasta hace unos días se especuló que Freddy García y Ariel Delgado serían los “sacrificados”, Omar descartó tal versión.
“Ninguno de ellos va a quedar fuera. Es más, son piezas claves en el nuevo line up que vamos a estructurar. Hemos analizado el reglamento y una vez que estemos allá (en Nicaragua) vamos a ver qué decidimos en beneficio del equipo”, sostiene el timonel.
Significa entonces, que el Bóer planea no botar a nadie y reforzar su tropa hasta más no poder. Es difícil que eso sea posible, pero por ahora sus directivos y sus técnicos, parecen estar enfocados en descubrir “ los baches” que presente la estructura legal del evento.
“No sé si vamos a maniobrar o no, simplemente vamos a demostrar que conocemos las reglas y que somos capaces de darles el mejor uso posible en beneficio de equipo. Si lo que tenemos planeado nos llevara a violar las reglas, no habríamos negociado con los panameños”, dice.
Cisneros luce excitado con los refuerzos de los cuales dispondrá, pero también sabe que la cuota de responsabilidad que tendrá encima es enorme. El título da la impresión de haberse vuelto una obligación y de no alcanzarlo, sus días podrían reducirse al frente de la tribu.