- Pese a pretensiones de Panamá
y muecas de Nicaragua, los antillanos están firmes
Edgard Rodríguez C. – Enviado [email protected]
Panamá estaría encantado de acoger el Mundial del 2003… Ha mostrado capacidad organizativa, infraestructura de primer orden y el soporte financiero adecuado para enfrentar el reto. Pero sobre todo les gustaría el Mundial porque en el 2003, cumplen un siglo de haberse separado de Colombia y qué mejor que celebrarlo con un torneo de esa magnitud.
“Además es un año preelectoral y algunas personas desean ganar un mayor espacio. Así que políticamente es también una pretensión deseable”, agrega el amigo José Pineda, editor deportivo de El Universal, el diario panameño donde nos han facilitado todas las condiciones para el desarrollo de nuestro trabajo durante el Torneo Premundial que se realiza aquí.
Pero hay un inconveniente: a Cuba se le ha asignado la sede de ese Mundial y ha reiterado su interés en montarlo. Para los antillanos, cuyas vías de obtención de divisas son reducidas, este tipo de eventos se han convertido en una alternativo importante y no lo van a soltar así tan fácilmente como muchos han supuesto.
Así las cosas, Nicaragua no tiene vela en ese entierro.
Decimos esto porque hace unos días trascendió aquí que el presidente de Feniba, Carlos García, estaría interesado en promover la idea de que Nicaragua batallara por la sede de ese torneo. Sin embargo, ante las dificultades cada vez más agudas que enfrenta nuestro país, será muy difícil que esa opción camine ahora mismo.
“Siempre que hemos realizado algún evento, ha habido gente que lo considera una locura, pero lo hemos hecho. Además, un Mundial permite la posibilidad de mejorar las instalaciones, algo que debería ser prioritario en nuestro país”, señaló Carlos, quien ayer era esperado de nuevo aquí en Panamá, después de un viaje rápido a nuestro país.
De modo que con Cuba sosteniendo con firmeza la sede que ya les había sido asignada y con Panamá, intentando meterse en la pelea, Nicaragua no parece tener muchas opciones, aún cuando Carlos García ha probado en múltiples ocasiones una enorme capacidad de gestión que le ha llevado a realizar tres mundiales en tierras pinoleras.