- En carta a la SIB indica que si durante un año no aplicó sanciones a los directores, por qué ahora quieren acusar a personas que no tienen nada que ver
Nidia Ruiz López [email protected]
Alejandro Morales, ex director del desaparecido Banco del Café (Bancafé), negó tener vínculos con las Inmobiliaria San Basilio, del Norte y Monte Tabor, las cuales fueron señaladas por la Superintendencia de Bancos (SIB) como empresas que obtuvieron créditos y que están relacionadas con funcionarios de la desaparecida institución financiera.
En un informe de la SIB a la Procuraduría General de Justicia, se menciona el nombre de Alejandro Morales, como uno de los ex directores con préstamos relacionados.
Morales en una misiva que dirige a Noel Sacasa, en su carácter de Superintendente de Bancos, se pregunta por qué si durante un año la SIB no amonestó, sancionó o multó a ninguno de los directores, “venga ahora a acusar indiscriminadamente en perjuicio de personas que no hemos estado vinculadas a irregularidades”.
Añade que para dar cumplimiento a los plazos de normalización que impuso la SIB al desaparecido Bancafé en mayo del presente año, la Junta Directiva, junto con Carlos Matus, gerente general sugerido por la SIB, decidieron revisar la cartera de créditos para tratar de conseguir una reclasificación. Identificaron a los deudores y entablaron una cobranza más enérgica de los préstamos, además solicitaron actualización de los avances de los proyectos inmobiliarios a los cuales había otorgado préstamos la institución.
Toda esta situación era del conocimiento de la SIB, según Morales e indica en la carta que Matus informó a los miembros de la Junta Directiva que esos proyectos inmobiliarios eran impulsados por Omar González, quien había renunciado a la Junta Directiva en marzo de este año. Al decidir la división del proyecto y al asumir los adeudos los interesados, González hizo los trámites legales.
“Con el único interés de mejorar la calificación del crédito por parte de la SIB, un grupo de directores expresó su voluntad de adquirirlo individualmente y solicitar una reestructuración, pero como crédito personal por un monto como de 70,000 dólares cada uno”, indica Morales.
Según Morales, el gerente general los instó a poner una fianza solidaria a los directores que estaban asumiendo los adeudos, para mejorar las garantías y lograr una mejor calificación de la SIB.
“No comprendo por qué ahora quieren señalar y acusar a personas que no estábamos vinculadas con tales créditos, y si lo hicieron fue hasta octubre del 2000 y, como he explicado, tratando de asumir un adeudo individual, para mejorar la calificación ante la SIB”, indica Morales.