Vida y muerte de El Nuevo Diario

Reportaje - 02.10.2022
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Detrás del cierre definitivo de uno de los periódicos nicaragüenses más importantes de las últimas cuatro décadas, están las manos del régimen Ortega Murillo y las de unos empresarios privados que se doblegaron ante la dictadura. La Revista MAGAZINE les cuenta la historia.

Por Redacción Magazine

“Dificultades económicas, técnicas y logísticas”, rezaba el comunicado que, como si se tratara de un acta de defunción, especificando las “causas de muerte”, anunciaba el cierre definitivo de El Nuevo Diario.

Y así como esos certificados muchas veces ocultan la verdadera causa de muerte, el comunicado no explicaba que tras el cierre de ese periódico estaba la espada desenvainada de una dictadura, la del régimen Ortega Murillo, y la complicidad de unos empresarios privados que, con el afán de conseguir beneficios del gobierno, se negaron a otorgarle publicidad a los medios impresos independientes.

Cuatro momentos críticos se identifican en la vida del diario. El primero su nacimiento mismo, ocurrido a raíz de un conflicto en el seno del diario La Prensa; el segundo, cuando el periódico se distancia del Frente Sandinista (FSLN); el tercero, el ahogamiento económico que sufrió de parte del régimen Ortega Murillo que obligó a su venta en 2011; y, por último, las protestas de abril de 2018, por las cuales sus nuevos dueños prefirieron cerrarlo a tener que sufrir las represalias de la dictadura.

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Fueron 39 años de existencia de El Nuevo Diario, en un país donde históricamente es difícil que existan tres periódicos a la vez. Hoy ya no existen. De El Nuevo Diario lo único que quedan son un predio montoso donde estaba el edificio y dos personas encarceladas por el régimen Ortega Murillo.

La Prensa luce vacía después de que el 75 por ciento de sus empleados renunciaron para irse a uno que estaba por nacer, El Nuevo Diario, en mayo de 1980. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

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Xavier Chamorro Cardenal creció inmerso en el mundo del periodismo porque su padre, Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, compró en 1930 la mitad del diario La Prensa y dos años después se convirtió en su único dueño.

La pasión de Xavier no sería precisamente el periodismo como tal, sino las máquinas con las que se hacía el periódico. Estudió electromecánica en Estados Unidos y luego llegó a Nicaragua para encargarse del funcionamiento de la rotativa de La Prensa, la máquina con la que se imprimen los periódicos.

En enero de 1978, Xavier se tuvo que hacer cargo del periódico entero, porque en ese mes fue asesinado su hermano Pedro Joaquín, quien desde 1947 había modernizado La Prensa y la había convertido en el medio más importante de Nicaragua.

En julio de 1979, los sandinistas asaltan el poder derrocando a Anastasio Somoza Debayle. La Prensa había sido bombardeada y estaba fuera de circulación, pero volvió a ser impresa en agosto de ese mismo año.

Mientras La Prensa estuvo sin publicarse, uno de sus editores, Danilo Aguirre Solís, había apoyado a los sandinistas a crear su propio periódico, Barricada, en las instalaciones que fueron del diario somocista Novedades.

La huelga de los trabajadores de La Prensa, en abril de 1980, los cuales después siguieron a Xavier Chamorro Cardenal y a Danilo Aguirre para fundar El Nuevo Diario. Al fondo se ve a Xavier Chamorro Cardenal siendo aclamado. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

Aguirre Solís participó solo en la primera edición de Barricada, recuerda su hijo Erick Aguirre, porque al día siguiente La Prensa comenzó a imprimirse nuevamente y Aguirre decidió regresar.

En los primeros meses de la revolución sandinista, La Prensa publicaba muchas noticias a favor de la misma. Eso tenía una explicación: tanto Xavier Chamorro como Danilo Aguirre simpatizaban con el sandinismo.

Sin embargo, la otra parte de los directivos de La Prensa, los hermanos de Xavier, Jaime y Anita, querían que el periódico tuviera una línea crítica y se formó un conflicto muy fuerte.

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Violeta Barrios de Chamorro, quien había heredado las acciones del periódico de su esposo Pedro Joaquín, cuenta, en su libro Sueños del Corazón, que Xavier Chamorro pensaba que La Prensa no podía durar mucho tiempo con un régimen totalitario como se veía que eran los sandinistas.

Las tensiones entre los hermanos Chamorro Cardenal se agravaron debido a las fricciones que provocaban el hecho de que en ocasiones se bloqueaban artículos que criticaban al régimen sandinista.

Aquel momento fue calificado recientemente por doña Anita Chamorro de Hollman como “un trago amargo muy duro” para la familia. “Xavier se tomó La Prensa porque él era de tendencia sandinista. Impedía que salieran las noticias”, expresó doña Anita en una entrevista en 2018.

Referente a la toma que habla doña Anita, Violeta Barrios de Chamorro explica: “Los líderes sindicales del periódico, empujados por los jefes del partido sandinista, se declararon en huelga, aparentemente como protesta porque la junta directiva de La Prensa estaba presionando a Xavier Chamorro para que el periódico no estuviera al servicio de los sandinistas”.

Los hermanos Jaime (centro) y Xavier (derecha) Chamorro Cardenal, en una de las reuniones por los conflictos surgidos en La Prensa entre abril y mayo de 1980. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

La huelga terminó el 26 de abril de 1980. Los pro sandinistas no pudieron controlar el periódico y Xavier Chamorro Cardenal tomó la decisión de pedir que se le entregara su parte de La Prensa para, con esos recursos, fundar otro periódico.

Junto a Xavier Chamorro se fue Danilo Aguirre Solís, un hombre que con el tiempo se convirtió en uno de los grandes referentes del periodismo nicaragüense, especialmente por su agudeza para titular.

En una entrevista para Confidencial, poco antes de fallecer, Aguirre recordó que Xavier Chamorro, a quien le correspondía el 25 por ciento de las acciones de La Prensa, las pidió hasta en especies, porque solicitó que se las pagaran con láminas y bobinas de papel. Fue un acto de audacia de Xavier, confiando en la capacidad de que podía sacar adelante a un nuevo periódico.

El 75 por ciento de los empleados de La Prensa renunciaron y siguieron a Xavier Chamorro y a Aguirre.

Aguirre le hizo una propuesta a Xavier Chamorro, que permitiera que esos empleados fundadores del nuevo periódico, con sus liquidaciones, compraran acciones del nuevo periódico. Y así fue.

La primera edición se publicó el 19 de mayo de 1980. Se le llamó El Nuevo Diario.

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Desde 1984, Danilo Aguirre Solís era diputado del FSLN y también editaba en El Nuevo Diario.

Aunque no se podía decir que El Nuevo Diario era un medio oficial del FSLN, como sí lo era Barricada, sí tenía “una línea sandinista”. “Eso no se puede negar. Ahí están las portadas de los años ochenta”, dice un exdirectivo del diario.

Hasta las elecciones de 1990, El Nuevo Diario apoyaba al FSLN, pero luego de esa fecha hubo un cambio que empezó aproximadamente en 1993. En ese año, Danilo Aguirre seguía siendo diputado del FSLN, que ahora era un partido opositor.

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Algunos dirigentes del FSLN, encabezados por el exvicepresidente Sergio Ramírez Mercado y la comandante guerrillera Dora María Téllez, quienes también eran diputados, comenzaron a disentir de la dirección que Daniel Ortega y otros le estaban dando al partido rojinegro.

Ramírez y Téllez optaron por separarse del FSLN y fundar una nueva bancada y partido, hecho que se consumó en 1995, cuando nació el Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

De los 39 diputados que tenía el FSLN, 32 de ellos decidieron unirse al MRS. Estaban en desacuerdo con la falta de democratización que propiciaba Daniel Ortega. Danilo Aguirre fue de los que se unió al MRS.

En esos momentos el FSLN comienza a perder influencia en El Nuevo Diario. En una oportunidad, un alto dirigente del partido rojinegro le comentó a los directivos del diario: “Sabemos lo que va a sacar mañana Barricada, sabemos lo que va a sacar La Prensa, pero no sabemos qué va a sacar El Nuevo Diario”.

Danilo Aguirre Solís. FOTO/ TOMADA DE CONFIDENCIAL

Erick Aguirre, hijo de Danilo, cuenta que con la unión de su padre al MRS también había empezado un cambio en la línea editorial de El Nuevo Diario, el cual se distanció del FSLN y se acercó al MRS. Comenzó a ser crítico del FSLN.

Xavier Chamorro, añade Erick, “se plegó” a las posiciones de Aguirre y estuvo de acuerdo en el cambio de la línea editorial de El Nuevo Diario, ahora crítico del FSLN.

Un extrabajador de El Nuevo Diario, que fue muy allegado a Xavier Chamorro, explica que Xavier Chamorro imprimió una manera distinta en la dirección de El Nuevo Diario. Por ejemplo, indica, ninguno de sus hijos laboraba para el diario. Fue hasta en 1990, cuando ya el diario tenía 10 años funcionando, que uno de sus hijos, Francisco, entró a la redacción laborando como fotógrafo.

En El Nuevo Diario había varios socios y no pertenecía únicamente a una o dos familias, por lo tanto, el cambio de línea editorial que sufrió el medio en 1995 no pasó exclusivamente por Xavier Chamorro, aunque su voz era la de mayor peso.

Aunque después Aguirre se salió del MRS, el cambio editorial que se había provocado en El Nuevo Diario no le sentó mal a ese periódico, pues luego vinieron una serie de cambios que impulsaron al diario.

En 1998, en medio de las torrenciales lluvias que ocasionaron el huracán Mitch, y que provocaron desastres en la zona de Chinandega, El Nuevo Diario se convirtió en uno de los primeros medios de Nicaragua en contar con una página web. “Apocalíptico”, fue el título de la primera portada, según un reportaje de Despacho 505.

El primer equipo web de El Nuevo Diario fue de ocho periodistas. Un extrabajador comenta que desde inicios de los años noventa, tras una advertencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), de que los periódicos iban a cambiar con las nuevas tecnologías, ya se venía visualizando la creación de una página web de El Nuevo Diario.

Otro cambio fue la creación de un equipo de investigación. Comenzaron a sacar a dos o tres periodistas de la cobertura diaria y los pusieron a investigar un tema a veces hasta por tres meses.

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El extrabajador de El Nuevo Diario cuenta que una de las primeras investigaciones que sacaron fue el caso Coprosa, la oenegé de la iglesia católica que estaba manejada por el después magistrado electoral Roberto Rivas. Los periodistas de El Nuevo Diario descubrieron cómo se usaba a Coprosa para obtener beneficios fiscales.

Erick Aguirre recuerda que comenzaron a entrar periodistas nuevos, jóvenes, y fue saliendo la vieja guardia de periodistas. Eso ayudó a que se formara un buen equipo de investigación. Por la seguridad de muchos de ellos, en este artículo no se citan los nombres de ninguno de los periodistas que trabajaron en El Nuevo Diario.

Con esas investigaciones también vinieron problemas. El gobierno de Arnoldo Alemán le cortó la publicidad estatal a El Nuevo Diario, el cual logró sobrevivir gracias a que algunas empresas privadas se siguieron publicitando en el medio.

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El 4 de enero de 2008, fallece Xavier Chamorro Cardenal. El vacío que dejó en El Nuevo Diario lo llenaron sus hijos, especialmente Francisco.

Tras el tormentoso periodo de Arnoldo Alemán, las cosas mejoraron económicamente para El Nuevo Diario con el gobierno de Enrique Bolaños.

Sin embargo, se venía lo peor. En 2007 regresa al poder Daniel Ortega, retoma la política de Alemán, de cortar la publicidad estatal a los medios independientes, pero va mas allá: hace una alianza con la empresa privada y les dice que él se ocupará de la política y ellos de la economía, eso sí, nada de darles publicidad a los medios independientes.

Xavier Chamorro Cardenal comienza a ver cómo se origina un déficit en las finanzas del diario, pero, debido a su fallecimiento, no ve lo peor: poco a poco el periódico se va quedando sin recursos suficientes para comprar papel, tinta, pagar liquidaciones. “Se fue haciendo insostenible la viabilidad del diario”, explica un extrabajador.

El cinismo del régimen Ortega Murillo. Tras la muerte de Xavier Chamorro Cardenal, Daniel Ortega y Rosario Murillo le rindieron un homenaje e invitaron a algunos de sus hijos. Poco después los hijos de Chamorro Cardenal tuvieron que vender El Nuevo Diario debido a las agresiones económicas de los Ortega Murillo.

El Nuevo Diario se había aliado con una imprenta, Ardisa, pero, en la competencia del mercado, se las tenía que ver con la imprenta de La Prensa. Y cada vez eran menos las oportunidades de captar clientes, porque el régimen Ortega Murillo presionaba a la empresa privada para que no pautara ni con El Nuevo Diario ni con La Prensa.

“El gobierno les hacía concesiones a los empresarios, pero, a cambio de que ellos no dieran publicidad. Los medios eran un ruido que molestaba al gobierno. La Prensa tenía mayor capacidad para aguantar ese embate. A nosotros la situación nos fue minando y minando. El diario iba muriendo poco a poco”, explica un exempleado de El Nuevo Diario.

Los directivos del diario empezaron a buscar maneras de salvar la situación. “Se habló con mucha gente. Se buscó lo mejor que se pudo. El diario fue serio en pagar a los trabajadores todos sus beneficios”, explica la fuente.

La misma fuente aclara que durante toda la crisis en ningún momento se acercaron los del régimen Ortega Murillo, ningún personero del gobierno, a ofrecer comprar el diario, solo fueron los finales compradores y otro grupo económico del cual prefiere no dar detalles.

En algún momento se mencionó que allegados del FSLN, como Tomás Borge, tenían acciones en El Nuevo Diario y quisieron aumentar su cantidad accionaria. La fuente lo niega.

Todavía existían muchos trabajadores fundadores del diario que tenían acciones, pero el mayoritario seguía siendo Xavier Chamorro Cardenal, cuyas acciones fueron heredadas por sus hijos, además de una nieta.

“El que era conductor de don Xavier tenía más acciones que don Danilo (Aguirre)”, explica una fuente que trabajó en el diario, alegando que Danilo Aguirre era importante por su labor periodística, pero no por tener muchas acciones.

Ese dato lo confirma Erick Aguirre, hijo de Danilo. Según él, en esos tiempos convulsos, año 2011, su papá le reveló que seguía teniendo las mismas acciones en El Nuevo Diario que cuando salió de La Prensa, ya que nunca se había preocupado por comprar más acciones.

Hubo muchos malestares entre todos los accionistas de El Nuevo Diario. Muchos de ellos no querían vender, especialmente aquellos que estaban inmiscuidos en la parte periodística del mismo. Alegaban que el diario tenía futuro y que su circulación era fuerte.

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El 14 de mayo de 2011, los directivos del diario anuncian que le venden sus acciones al Grupo Promerica, del banquero Ramiro Ortiz. Las fuentes consultadas por la Revista MAGAZINE no quisieron hablar del monto de la venta, aunque extraoficialmente se conoce que fue por cinco millones de dólares. Aunque hubo algunos socios que no vendieron, entre ellos un hijo de Xavier Chamorro Cardenal.

“Lo único que te puedo decir es que todos los socios quedaron satisfechos”, explica un exempleado del diario.

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Luis Rivas, conocido como mano derecha del banquero Ramiro Ortiz, llegó la primera vez a reunirse con los editores y les dijo que desde ese momento en adelante ya no iban a volver a criticar al gobierno de Daniel Ortega. Tampoco iban a hablar de Venezuela, porque de ese país fluían muchos dólares hacia la economía nicaragüense.

Inmediatamente también se circuló una lista de personas que ya no podrían volver a escribir artículos en la página de opinión del diario, explica Erick Aguirre, quien era el editor de esa página.

Danilo Aguirre Solís, muy dolido por ver cómo terminaba el periódico que él había fundado junto a Xavier Chamorro y los demás extrabajadores de La Prensa, renunció un tiempo después.

Danilo Aguirre, en el centro, junto a trabajadores de El Nuevo Diario. FOTO/ CORTESÍA

A la dirección del diario llegó un asesor legal de los banqueros, León Núñez, hombre de confianza de Ortiz. Y como subdirector colocaron a un exeditor de La Prensa, Douglas Carcache.

Según extrabajadores del diario, León Núñez quiso cambiar las cosas cuando vio en lo que Luis Rivas quería convertir a El Nuevo Diario, “un periódico que ya no servía ni para madurar aguacates”, porque le habían quitado “el filo” que tenía para criticar al régimen Ortega Murillo.

“León Núñez terminaba de editar el periódico y ya noche se iba a su casa a dormir. Al día siguiente que regresaba, comenzaba a quejarse de que el periódico que había dejado hecho la noche anterior no era el mismo que se andaba vendiendo en las calles. Lo habían cambiado”, explica una fuente que pide el anonimato.

Lo que ocurría, explica esa misma fuente, era que cuando León Núñez se iba, Luis Rivas llamaba a la redacción del diario para que le pasaran las noticias que serían publicadas al día siguiente. Entonces comenzaba a tachar las noticias que no quería que salieran o a cambiarlas si no le gustaba algo.

León Núñez salió al poco tiempo de El Nuevo Diario y ya no se nombraría a otro. Quedó bajo el mando del subdirector y los editores hasta su final.

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Las protestas de abril de 2018 cambiaron todo y a todos en Nicaragua. El Nuevo Diario no fue la excepción.

De repente, la línea editorial del diario se tornó nuevamente crítica frente al régimen Ortega Murillo.

“Para abril de 2018, cuando se da el despertar de la juventud rebelde y luego un pueblo completo, para nosotros fue un poco triste, porque el primer día no informamos absolutamente nada. Luego tuvimos total libertad de decirle a nuestros lectores lo que estaba sucediendo en diferentes puntos del país”, explicó una periodista al portal IP Nicaragua.

Sin embargo, no tardaron en empezar las represalias del régimen contra el diario.

Las cosas se complicaban porque los dueños del diario eran también los dueños de Banpro, el banco con el que el gobierno realizaba sus transacciones bancarias, como pagarles a los empleados públicos, por ejemplo. Había muchos intereses de por medio, explica un exempleado de El Nuevo Diario.

Un incendio destruyó las instalaciones de El Nuevo Diario, en 1989. FOTO/ CORTESÍA

El régimen Ortega Murillo empezó a bloquear el ingreso al país de los insumos con que se producían, no solo El Nuevo Diario, sino también La Prensa, como papel periódico, tinta y los repuestos para dar mantenimiento a las rotativas.

Una de las medidas de ahorro que tomó El Nuevo Diario fue abandonar su sede, el en kilómetro 4 de la Carretera Norte y trasladarse a las instalaciones de Ardisa, por el centro comercial Nejapa.

Un experiodista le contó al portal Literal que las nuevas instalaciones eran una bodega con un espacio mucho más pequeño que el del anterior edificio.

“En el mismo edificio estaban las oficinas del editor, ventas, administración. Nos acondicionaron una especie de bodega. Trajeron todas las computadoras y las pusieron en la nueva redacción”, dijo el periodista.

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El lugar era bastante ruidoso porque al lado estaban instaladas las máquinas del periódico y la imprenta Ardisa.

Un hecho precedería al cierre definitivo de El Nuevo Diario. El martes 24 de septiembre de 2019, un vehículo de Ardisa fue detenido por la Policía mientras transportaba folletos que, según la Policía, contenía propaganda en contra del gobierno.

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Ocurrió en la madrugada del 27 de septiembre de 2019. Comenzó a circular en las redes sociales un comunicado de la junta directiva que decía: “El Nuevo Diario informa al público en general que ha decidido descontinuar su publicación debido a dificultades económicas, técnicas y logísticas que hacen insostenible su funcionamiento”.

Algunos trabajadores y periodistas que no supieron del comunicado llegaron a trabajar normal en la mañana de ese día y se toparon con la fatal noticia. El Nuevo Diario ya no existía.

A las 00:00 horas de ese día, el diario colgó en la web su última edición. Y, en la versión impresa, su nota principal se tituló: “El Nuevo Diario suspende publicación”.

Fueron más de 140 trabajadores los que perdieron su empleo ese día.

Casi un año después, el edificio del diario fue demolido.

El Nuevo Diario poco antes de ser demolido, en el año 2020. FOTO/ ARCHIVO

La historia de El Nuevo Diario, aunque ya no existe, aún no ha terminado. En las cárceles del régimen Ortega Murillo hay dos personas detenidas que estuvieron ligadas al diario.

El martes 15 de junio de 2021, en la oleada de capturas que ejecutó el régimen previo a las elecciones presidenciales, la Policía Orteguista capturó a Luis Rivas Anduray, el hombre que estuvo al frente de El Nuevo Diario mientras el periódico estuvo en poder del baquero Ramiro Ortiz. Lo acusaron de haber violentado una de las leyes que se inventó Daniel Ortega recientemente, la número 1055, Ley de Defensa de los Derechos del pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz.

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“Rivas era el que se comunicaba directamente con la doña (Rosario Murillo), asegura un exempleado del diario.

También está preso Arnulfo Somarriba, exgerente de Ardisa.

A Somarriba lo encarcelaron el 7 de julio de 2022, luego de que la Policía también capturó a dos conductores del diario La Prensa debido a la cobertura, un día antes, de la expulsión de las monjitas de la Caridad.

El vehículo en el que se transportaba el equipo periodístico de La Prensa había pertenecido a Ardisa, y estaba a nombre de Somarriba. Lo habían vendido, pero no se hizo el cambio de dueño. Fue motivo suficiente para que encarcelaran a Somarriba.

Parte de los últimos trabajadores de El Nuevo Diario, en la redacción improvisada que se construyó tras abandonar el edificio de la Carretera Norte. FOTO/ ARCHIVO
La última edición de El Nuevo Diario. LA PRENSA/ ARCHIVO

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