El zar del beisbol

Perfil - 27.07.2008
Carlos García

Carlos García ha sido durante décadas amo y señor del beisbol. Admirado por amigos y criticado por sus detractores, asegura que este es su último año.
Al despedirse confiesa victorias y derrotas en el deporte rey

Luis E. Duarte

Unas semanas atrás eran matorrales los que ocultaban las glorias de tantos deportistas y conserva los recuerdos de hombres feroces llorando frente a la derrota. El Estadio Nacional es gloria, pero también batallas perdidas.

"Aquí era un penal y enfrente era la colonia Somoza", recuerda Carlos García y deja fotografiarse con la grama un poco más baja. Acaban de podar, pero el campo sigue inservible para jugar. El "coloso de concreto", como lo llamaban los cronistas deportivos, es una mole inservible que ni siquiera puede ser demolida por falta de presupuesto. Aquí se construyó el mejor estadio del Caribe en su tiempo para organizar el Campeonato Mundial, describe su amigo personal Edgar Tijerino. A Carlos García se le debe también la mayoría de parques de beisbol del país.

El mayor de los recuerdos del presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Aficionado (Feniba) es precisamente el Mundial de 1972, su joya, la pieza maestra de su vida, el mejor Mundial de la historia, el primero que fue verdaderamente un Mundial de tres continentes. Eso, hace 36 años.

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Ahora García está en el mismo lugar que Julio Juárez, pichó contra Cuba en 1972 y la grama llega al montículo abandonado a su gloria pasada. Es un estadio envejecido al que solo le queda la mirada nostálgica de quienes en el campo y las graderías vivieron sus emociones más grandes.

García se para con todo el peso de sus 75 años y levanta la cabeza para ver las torres con sus focos apagados al mediodía. ¿Es esta la imagen del beisbol nacional, de todas sus hazañas pasadas? Se parece más a la imagen lastimosa de aquellos juegos centroamericanos donde Honduras nos arrebató la medalla de oro, cuando se perdía contra las Antillas Holandesas y Cuba pegaba apaleadas históricas como si fuera la Selección Nacional un equipo de bola pasada. Un tiempo en el que precisamente él no estuvo a cargo del beisbol.

Con su paso lerdo y cansado, García regresa a su oficina bajo las gradas del estadio. ¿Cómo se llama ahora? ¿Dennis Martínez o Rigoberto López? Ni él mismo lo sabe.

 

Feniba no tiene línea telefónica propia, para hablar aquí hay que marcar el celular de su presidente. Dos computadoras y una máquina de escribir son parte del escaso mobiliario de un personal de once, incluyendo al secretario Iván García y el tesorero Jorge Zelaya, amigos leales del presidente de Feniba, por supuesto.

García se sienta tras un escritorio ejecutivo, los papeles ordenados y algunos recuerdos en un estante de madera, entre ellos un trofeo, un bate, las fotos de hijos o nietos en retrateras en forma de pelota y manopla. Los marcos más grandes están envueltos en papel periódico.

El presidente de Feniba dice que están a punto de mudarse, probablemente al Instituto de Juventud y Deporte, pero esperan la orden para trasladarse desde hace meses.

Tiene una pensión de mil 500 dólares, aunque aún trabaja en horario completo, pero voluntario, asegura. Sobre las cuentas de Feniba todos sospechan porque no hay informes. El presupuesto del año pasado fue de un millón 200 mil córdobas, producto de la Ley 520 del deporte, que garantiza dinero estatal.

Ha sido difícil arrancarle más que sus recuerdos sobre campeonatos y copas deportivas, de eso se ha escrito mucho. García lo sabe bien. Está viejo, habla pausado, arrastrando la lengua. Al terminar la entrevista susurra casi al oído y sin mucho dramatismo, cuando sabe que la grabadora está apagada: "Cuando muera espero ser recordado como un hombre que amó el beisbol".

Carlos García
García en el Salón de la Fama del Deporte, una de sus herencias.

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—¿Es enemigo a muerte de Carlos García? –preguntamos al historiador deportivo Julio César Miranda.

—No. Doy opiniones que están escritas acerca del desarrollo de él como dirigente del beisbol.

—Chico Pinell fue uno de los primeros organizadores del beisbol moderno en Nicaragua y García se apropió mucho de su manera de hacer las cosas, pero cabe destacar su sagacidad para "enraizarse" en la federación –explica Miranda, cuyo padre fue uno de los que estuvo al lado del hombre fuerte de Feniba cuando fundó el Comité Olímpico Nicaragüense (CON).

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García logró dirigir el beisbol en tres períodos diferentes, durante el somocismo, en la época de Violeta Barrios y de Arnoldo Alemán, quien incluso lo tuvo dos años como director de Migración y Extranjería por la amistad que cultivaron durante los años noventa.

Feniba tiene dos períodos sin García, de 1962 a 1970, cuando fue expulsado de la Guardia Nacional y en la década de los ochenta cuando fue apresado por sus conexiones políticas y militares con la dictadura.

Sin embargo, el dirigente trató de garantizar su permanencia en la organización desde su misma fundación en 1958. Los estatutos de dicha federación contemplan la reelección indefinida. "Feniba es mi baby", reveló en una entrevista.

Desde 1955 Nicaragua no participaba en eventos internacionales por la falta de una organización, así que muy hábil García se dispuso a formar el CON que involucraba tener al menos cinco federaciones deportivas.

García tenía 25 años cuando formó seis federaciones, incluyendo la Feniba y adscribió al país en la Federación Internacional de Beisbol Amateur (FIBA). Con eso Nicaragua volvió a los campeonatos mundiales.

—Usted estaba en la Guardia cuando se fundó el CON.

—Era oficial del Ejército.

—¿Le ayudó eso para organizar el deporte?

—Ayudó para captar cierta gente o amigos, pero no significó que el Ejército o el Gobierno dieran algún dinero.

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Hay formas sutiles de garantizarse votos. Por cultura y tradición hay un caudillismo heredado de la cultura política en el beisbol. Julio César Miranda explica que García formó un sistema de regalías y lealtades entre los dirigentes.

Después del exilio en los ochenta creó el famoso Club de los 21, una lista de periodistas que recibían viajes internacionales costeados por Feniba y garantizaban una buena cobertura. Por muchos años la crónica deportiva estaba en amoríos.

Otro aspecto que lo ha mantenido por décadas manejando el beisbol son los dirigentes con varias décadas que han envejecido con la institución, algunos tienen hasta 30 años en las ligas de beisbol y no quieren perder sus puestos con una probable reorganización, explica el cronista Edgard Rodríguez.

Sin embargo, los directivos de equipos y los patrocinadores ya no sienten que Feniba sea un mediador responsable y han abandonado al beisbol o actúan fuera del ámbito federativo, los mismos directivos se reúnen para cambiar horarios y sedes de partidos y dejan que García sepa por escrito sus decisiones cuando ya todo está hecho.

La Liga Profesional ha sido una alternativa para pasar al lado de la federación, con lo cual se ha ganado nuevamente al público y mejorado la calidad de los juegos. "Ya la era García terminó y la de sus acompañantes", considera Miranda.

Edgar Tijerino lo conoce desde 1970 cuando daba sus primeros pasos en el periodismo y Feniba se encargaba de la Selección Nacional, entonces era "algo sagrado en Nicaragua". Desde entonces se hicieron amigos.

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Para este cronista de décadas, los mayores méritos están en haber realizado los tres mundiales de beisbol de Nicaragua en 1972, 1973 y 1994. "Nicaragua llegó a tener por algunos días antes del terremoto el mejor estadio del Caribe. La obra fue de Carlos, aunque el dinero lo consiguió... la obra la hace un hombre, por qué no aparece ahora otro hombre y mejora el estadio como lo hizo él".

—Mucho se le critica a García por manejar amistades e intereses.

—Yo vi a Carlos primero ganar las elecciones de la Feniba, fundó el Comité Olímpico y por eso Nicaragua pudo ir a Chicago en el 59.

—Por qué se ha mantenido tanto tiempo como presidente de Feniba.

—Por algo que le está fallando ahora, su capacidad. El beisbol ha sido su gran pasión y con sus conexiones logró tener apoyo suficiente, porque de nada sirve tener capacidad y querer tanto un deporte si no tenés incidencia.

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García ha estado dos veces casado, tiene dos hijos de la primera esposa y cuatro nietos; cinco hijos con la segunda esposa y además un niño de siete años. Su actual compañera es una mujer al menos 40 años menor. En su juventud practicó muchos deportes, llegó a ostentar la marca nacional de 800 metros planos por mucho tiempo, pero reconoce que en beisbol no era bueno.

Estudió en el Colegio Darío, en el Bautista, en el Pedagógico y entró al tercer año de secundaria a la Academia Militar. Se graduó con honores y fue becado año y medio en Estados Unidos, donde recibió entrenamiento en Criminalística y técnica policial del FBI y el Servicio Secreto. Posteriormente estuvo en la Zona del Canal de Panamá y en Perú, donde fue entrenado por el régimen militar de Manuel Odría, en la Guardia Nacional llegó al grado de teniente.

Fue edecán del entonces vicepresidente Richard Nixon cuando este estuvo en Nicaragua en 1955; fue uno de los investigadores de la muerte del dictador Anastasio Somoza García en 1956 y compañero de promoción y amigo de Enrique Bermúdez, el Comandante "3-80". García era el cadete 358.

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Cuando fundó junto a otros personajes el CON acababa de regresar de Perú, pero en 1961 lo expulsaron de la Guardia, entonces era jefe de Investigaciones Criminales de Managua y descubrió actos de corrupción de oficiales superiores, entre ellos el coronel Aparicio Artola y su jefe inmediato.

Lo enjuiciaron en corte marcial, lo degradaron y lo tuvieron preso, cuando salió se fue a Corinto como gerente de una almacenadora.

—¿Simpatizó con el régimen?

—No. He sido apolítico, pero he simpatizado con la tendencia liberal, pero no he sido activo.

—¿Y por qué lo condenan en 1980?

—Los sandinistas me echaron preso por gusto, nunca he sido militante activo, aunque confieso que simpatizaba con el partido liberal, me acusaron que era contra.

El 11 de mayo de 1980 fue arrestado y salió libre hasta octubre de 1984 por motivos de salud.

—¿Cómo fue esa época?

—Estuve en varias cárceles, pero terminé en La Modelo. Solo perder la vida y perder la libertad basta para que uno se detenga. Es una experiencia mala para cualquiera, lo fue para mí...

—¿Y cómo hizo para sobrevivir?

—Yo salí enfermo y el Gobierno me soltó, me fui a Estados Unidos mal de los riñones y la presión... ¿quieren ver una foto con Reagan?

Muestra uno de sus retratos con Ronald Reagan en una conferencia de la Cámara de Comercio de América y recuerda que el mandatario lo quiso presentar como prisionero político, pero él pidió que lo llamaran como destacado líder del deporte internacional.

—¿Qué es eso? –interrumpe de nuevo, cuando ve que su asistente devela otro de los cuadros empaca-dos en papel periódico.

—Una foto con Arnoldo Alemán.

—Amigo mío. Con todos sus defectos, pero es amigo mío, porque puedo ser amigo tuyo, vos caés preso, yo caigo preso, salvo que seás un delincuente que me haya hecho algo, somos amigos.

Poco a poco su asistente desempaca las fotos. En una aparece con Mandela, cuando lo acompañó cuatro días en Madrid para ver boxeo durante los juegos olímpicos de 1992, en otra está con Pelé en Río de Janeiro y así continúa, no hay fotos con el papa Pablo VI que lo recibió en 1974 como presidente de la Federación Mundial de Beisbol Amateur, después de romper con la FIBA porque le dieron la sede del Mundial a Cuba.

Carlos García
Fotos de sus nietos en una retratera-manopla.

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Empeñó una vez su casa para la Selección Nacional, es muy culto, sabe de cualquier deporte y te puede hablar de Darío o Bécquer con propiedad, pero su error es no haber sabido salir, la imagen que está perdurando es la de sus últimos años, la de una persona empecinada por su puesto, expresa el periodista deportivo Edgard Rodríguez.

"Edgard Rodríguez no es mi amigo, pero es buena gente", expresó García sobre Rodríguez alguna vez, porque se trata de una de las personas que públicamente más ha cuestionado su presencia en Feniba.

En el pasado ha llevado en los viajes a periodistas y tratado de sacarlos de problemas, pero ahora muchos se han distanciado de ese tipo de relación, revela el periodista.

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Históricamente García controlaba más el beisbol, entre otras cosas, los estadios por su relación con el gobierno de Somoza, tenía tanta influencia que las diferencias con el Estado provocaron la división del beisbol aficionado en dos ligas, la Esperanza y Reconstrucción y la Roberto Clemente.

García se impuso en los años setenta, pero en la actualidad ha perdido toda influencia, quienes toman las decisiones son los directivos que ponen el dinero, expresa Rodríguez.

Alberto Rayo, uno de los cronistas más jóvenes en la actualidad, reconoce que García desde el principio creó una fortaleza, un grupo de confianza que fue alimentando y sosteniendo en medio de muchos ataques, hasta convertirlo en un poder.

Es un señor muy tranquilo, cuando entra en confianza es muy bromista, vulgar tal vez, pero cuando le toca ser muy político lo hace con astucia, expresa Rayo.

"Él siempre intenta caer bien al inicio, con cosas que al principio no parecen malas, como llevarte a un viaje al extranjero. Nadie le quita que fue el mejor promotor para el beisbol en su momento, ni se puede negar que en Nicaragua Feniba no se hubiera desarrollado sin él", explica este joven.

Mérito suyo es que no ha habido escándalos por arreglar juegos, el problema es que no hay un control efectivo de doping.

Las decisiones del beisbol no se toman sin Carlos García, aunque esté el Comité Ejecutivo, si el dirigente está fuera del país no pasa nada, "él es la Feniba", sostiene Rodríguez, pero "a Carlos le podés decir que es un corrupto en la radio y al día siguiente te saluda". Julio César Miranda en cambio dice que "le encanta que lo adulen y que lo ensalcen porque es un egocentrista".

—¿Cómo se ha mantenido usted tantos años como dirigente en tres gobiernos diferentes? –preguntamos a García.

—Tal vez porque estaba haciendo buena labor.

—Usted acumula mucho poder
en sus años en el gobierno.

—No he sido hombre de poder ni de dinero.

—¿No cree que ha estado demasiado tiempo en el beisbol?

—Tengo 52 años en el deporte, en Feniba han sido presidente unas diez personas.

—¿Hay un sistema de regalías para garantizar su reelección?

—Yo termino en un año y me voy... yo he escrito ya un libro que se llama Beisbol para siempre y voy a dedicarme a escribir mis memorias.

—¿A usted le deben muchos favores?

—Uno hace favores cuando los puede hacer y olvidate que los hiciste... este es en japonés, ¡ve!
–interrumpe cuando encuentran su libro traducido.

—¿Cómo es la situación del beisbol en Nicaragua?

—Está caminando en diferentes direcciones.

—¿Por qué el beisbol no se ha desarrollado como en República Dominicana o Panamá?

—Yo formé la primera división para hacer un big leager y conseguimos que llegara el primero que fue Dennis (Martínez), de nueve personas que han llegado, ocho son producto de esa liga.

—¿Tiene un equipo favorito?

—Sí tengo uno, Nicaragua.

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