¿Muertos de risa? ¡Claro que sí!
Un filósofo que murió celebrando su propio chiste, una viuda que falleció luego de carcajearse durante más de 24 horas y un hombre que se rio hasta sufrir un infarto mientras miraba televisión. Estas y otras extrañas historias prueban que en ocasiones la risa no es una broma.