Rostros de la TV

Reportaje - 19.04.2009
Lilia Piccinini, Doricel Blanco, Alfoso Flores, Blanca García, Edna Maradiaga y Yahoska Álvarez

Una nueva generación presenta las noticias de televisión. Ellos explican cómo llegaron a la farándula local y lo que significa ahora ser reconocidos por millones de espectadores en las calles

Luis E. Duarte
Fotos de Uriel Molina

Antes que esto se convierta en el hospital de las noticias, más allá del horario de una a dos, de lunes a viernes, Blanca García, Edna Maradiaga y Yahoska Álvarez van a clases, salen con sus amigos, con sus novios o regresan a casa de sus padres.

Acción 10, el noticiero rojo por excelencia en la televisión nacional, tiene también demasiado sex appeal. La violenta vida urbana se sentencia con la voz de estas tres jovencitas y sus rostros angelicales, como en una película donde la muerte es personificada por una seductora mujer que no deja de anunciar siempre la fatalidad.

Por ahora, nada de machetazos, ni motociclistas arrollados por un camión, ni accidentes de tránsito, ni sirenas de bomberos, ambulancias o policías, ni sangre, ni muertos, ni heridos. Blanca García es nuevamente la ex candidata a Miss Nicaragua, la muchacha que estudia Periodismo y llegó hace un año al Canal 10 en chinelas de gancho, sólo para acompañar a sus amigas de curso que querían hacer el casting. A ella la recordaron en pasarela, en las fotos de revistas y finalmente se quedó con el trabajo que las otras soñaban.

Edna Maradiaga es estudiante de Diseño Gráfico y maestra de niños de una iglesia bautista. Siempre quiso ser presentadora de televisión, probó el modelaje y participó en un casting donde 930 muchachas solicitaron el trabajo que ahora ella tiene.

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Yahoska Álvarez es la morena de este trío y con 23 años la mayor. Es además la única que debe dividir este tiempo de televisión con su maternidad, su hija Quian Me Ly tiene tres años. Periodista por vocación y herencia de su padre, con tacones altos sale a la calle a buscar sucesos sangrientos y presenta su segmento en la tarde, por lo general las notas sociales, cumpleañeros, desaparecidos y felicitaciones.

Lilia Piccinini es más joven, tiene 19 y está en el estudio de TV Noticias en el Canal 2 desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, es el rostro de los adelantos y el noticiero de mediodía. La estudiante de Diplomacia y ex modelo tiene pocos meses de estar virtualmente en la casa de miles de familias.

Por supuesto, el exclusivo club de presentadores de televisión no es sólo para mujeres. Alfonso Flores es un periodista que ha ascendido hasta convertirse en el rostro visible de uno de los noticieros de mayor trayectoria. A la manera antigua, acumulando años de experiencia se ha puesto al frente de las noticias, aunque sólo tiene 28 años.

Blanca García, Edna Maradiaga y Yahoska Álvarez.
Las tres reinas de las noticias de Acción 10. De izquierda a derecha: Blanca García, Edna Maradiaga y Yahoska Álvarez.

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En el cuarto de maquillaje Blanca termina de retocar su rostro mientras Marlon Ramírez, un muchacho de 25 años que presenta un mínimo segmento de deportes, revela que es sobrino de Dino Andino, el ex presentador de TV Noticias. Él lo ha inspirado a seguir sus pasos. Algún día, quién sabe, tal vez tenga su propio programa.

Yahoska pide la hora para almorzar y más tarde deberá ceder su segmento en el noticiero por el supuesto atentado al Procurador de Justicia, Hernán Estrada, la noticia del momento.

Blanca y Edna tienen 20, este día andan un estilo muy parecido, vestido de una pieza y floreado. Es ropa de verano, dicen. No es nada intencional y ellas mismas lo han escogido.

En el estudio pese al aire acondicionado, las luces van a reflejar en todo el cuerpo un calor artificial. Blanca debe subirse el vestido sobre el busto cada vez que puede, mientras Yahoska intencionalmente deja algunos botones abiertos de su blusa ajustada que delinea sus prominentes pechos.

Sólo ella va de jeans. ¿No distrae al público? Edna cree que sí, asintiendo con la cabeza. Yahoska afirma que le gusta vestirse de esa manera. “Así soy”, dice.

—¿Y vas así a la calle? –preguntamos.

—Como no. Yo salgo a reportear como presento, incluso muchas veces me ha tocado volver descalza porque ando de tacones en muchos casos de persecuciones, asesinatos o cosas fuera de Managua. Con caminos malos me he quedado sin zapatos –responde.

—¿Te da miedo?

—No, porque me gusta.

Dos camarógrafos, un jefe de estudio y otras dos personas están en el local. La mayoría ronda los cuarenta o cincuenta años, en contraste con las presentadoras.

Lo que se ve en pantalla son muchachas que leen las noticias a través de un monitor, el telepronter con los adelantos periodísticos, casi todos violentos. “Tenés que demostrar que sentís la noticia y a la misma vez que sos fuerte”, revela Edna.

“A mí me encanta andar reporteando, no me da miedo salir a la calle, he estado en pleitos de pandillas, en accidentes, me da emoción ir a ver y la competencia con otros medios por la primicia”, dice Yahoska, quien está a punto de terminar la carrera de Comunicación y hace dos años ingresó como practicante al Canal 10 donde ahora está contratada.

—¿Te reconocen en la calle? –preguntamos a Blanca García.

—Eso es un show, este fin de semana fui de compras al súper (mercado), se acercó una señora para decirme, “vos estuviste en el Carnaval, vieras qué vulgar la muchacha aquella... pero te mirás chavalita, en la tele te mirás vieja”. Le he contado a casi toda mi familia esa historia porque la señora emocionada dijo que su hermana es fanática mía. “A mi hermana le encanta como te vestís, dónde comprás la ropa”, decía; y yo haciendo la fila para comprar la carne. Mi dilema en la calle es que me dicen: “Te mirás mejor en persona que en televisión”.

A veces quedan viendo, otros se emocionan y piden hasta el teléfono o se acercan para preguntar: “¿Vos sos la que salís en televisión?”. Yahoska Álvarez ha tomado el riesgo y aceptado invitaciones a almorzar, pero Edna tuvo una serie de llamadas perversas que debió cambiar su número celular.

Alvarado en Semana Santa notó que un desconocido la estuvo filmando. Sin embargo, el público y los amigos no son sólo admiradores que las felicitan, envían flores o proponen citas. Los presentadores y presentadoras también reciben críticas sobre el maquillaje, la ropa, los errores.

Blanca García dice que muchas veces los errores no los cometen las presentadoras. Leen el telepronter y descubren errores de redacción que al transmitir en vivo no pueden corregir. “Las burradas” terminan asumiéndolas ellas y no los periodistas, explica. El público las castiga a ellas.

“Estar aquí es muy competitivo, hay envidias en el medio mismo, tenés que luchar contra eso. A mí me ha costado muchos regaños”, asegura Alvarado.

Maradiaga dice que hacen amigos y “enamorados tremendos”, pero en su caso no hay tiempo para relaciones sociales, la mayoría de sus contactos son por teléfono, “ellos me ven por televisión, pero yo a ellos no”.

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Presentar las noticias es en el periodismo internacional la cúspide de una carrera en telenoticieros. Jorge Ramos y María Elena Salinas, de Univisión, son la insignia de la cadena misma, periodistas consagrados en Latinoamérica que gozan de mucho prestigio y son admirados por sus colegas en Nicaragua, pero otras transnacionales de la información revelan también lo contradictorio de las políticas informativas de nuestros canales.

La poderosa Televisa tuvo durante 27 años a Jacobo Zabludovski en el desaparecido noticiero 24 Horas y actualmente su titular en los espacios de noticias es Joaquín López
Dóriga, un periodista de 62 años. El noticiero principal no tiene ni el nombre de la cadena, lleva el del presentador.

Las Noticias de CNN en español cuenta con la periodista colombiana Patricia Janiot y el argentino Daniel Viotto desde la misma fundación de la cadena para el público hispanohablante, es decir desde 1997.

“Nicaragua es un fenómeno aparte, en todos los temas Nicaragua es especial, viendo los noticieros internacionales, el cable, RCN, Univisión, CNN y los noticieros estadounidenses, es muy difícil que lleguen a cambiar al presentador, se puede cambiar al personal completo, pero no al que llega todos los días a tu casa. Hay continuidad, pero aquí son quienes cambian con mucha facilidad, se le da menos importancia”, explica la presentadora Doricel Blanco.

—¿Será qué el público no es tan exigente? –preguntamos.

—Es un asunto de los dueños.

—¿Quién es realmente un presentador creíble, con quien la gente se identifica?

—Se identifican con muchos, pero en general no importa cómo se vea el presentador, entre más informado sea, si sabe lo que habla le creés. Muchos estudios aquí decían que la gente no creía o no le gustaban robots (aquéllos que leían marcadamente las noticias).

Blanco, reportera, ex presentadora de TV Noticias, corresponsal de Primer Impacto y actualmente en el canal oficial del Gobierno, explica que en un tiempo los noticieros nacionales funcionaban como en el extranjero, los periodistas comenzaban en farándula, sucesos, luego tenían una fuente asignada, podían ascender a productor y finalmente llegaban a presentar un segmento, la cúspide de todo esto era finalmente presentar el noticiero.

Un presentador de noticias internacionales pasa hasta 20 años y hace su carrera ahí, los demás periodistas presentan sus noticias en cámara y pueden ser tomados en cuenta cuando se jubila el presentador o presentadora titular. Hace muchos años ni siquiera se les permitía aparecer en cámara a los reporteros si no tenían experiencia.

En el país hay una tradición de presentadores que incluso aún son figuras públicas. En los años ochenta las noticias las presentaban Denis Schwartz, graduado de Mercadotecnia y Ligia Román; el primero después de un largo período en radio volvió a la televisión, la segunda trabaja actualmente para una distribuidora.

El dueño del noticiero también solía ser presentador como Carlos Briceño de Canal 8 y Manuel Espinoza de Extravisión, a quien por mucho tiempo acompañó en las noticias Jossie Castillo.

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TV Cosep con Rose Mary Thorton tuvo la primera personalidad de televisión en los noventa, aunque en la actualidad ha desaparecido de la vida púbica.

Por mucho tiempo también TV Noticias del Canal 2 regaló caras visibles de una nueva era de la pantalla chica, con nombres como María Lilly Delgado, Dino Andino, Giselle Alemán y Lucía Pineda, todos ellos periodistas profesionales.

Ahora algunos colegas hablan de una “colombianización” de la televisión nacional, ex modelos, ex misses y figuras de casting presentan los programas sin ninguna experiencia, aunque esto también demuestra una estrategia financiera de los medios.

Pudiera ser el trabajo añorado por muchos aspirantes a una vida pública reconocida, pero la falta de experiencia de muchos presentadores se paga muy bajo. En la actualidad los periodistas ganan mejor que los presentadores.

Algunos ganan 2,500 córdobas, en cambio los reporteros en televisión no reciben menos de 5,000 mensuales. Sólo un caso excepcional es el salario de 30,000 que obtiene un presentador.

Y en lo que respecta al vestuario, corre a cuenta de los presentadores. Después de un par de semanas, ya la gente puede reconocer el ropero completo de cada una de las muchachas y nadie quiere verse mal frente un público exigente. La fama tiene su precio.

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El trabajo comienza con una reunión en la mañana para hablar de los temas del día y se asignan las misiones. TV Noticias tiene unos siete equipos en la calle buscando noticias. Alfonso Flores por la mañana prefiere grabar de una sola vez, en la tarde tiene más tiempo de preparar sus propios reportes antes de presentar.

En segundo año de la carrera no lo dejaron pasar de la puerta del Canal, regresó con una carta de la Facultad de Periodismo y le dijeron que no, dos, tres o cuatro veces. Un año después hizo una práctica en Extravisión y en el 2004 le ofrecieron trabajo en el Canal 2, fue en diciembre del año pasado cuando sustituyó a Dino Andino como el rostro visible de los dos noticieros estelares, al mediodía junto a Lilia Piccinini y en la noche con Yunaisi García.

La televisión es protagonismo, como narrador la gente quiere verte y el reportero aprende de las realidades de las personas. “Yo no sería el mismo como presentador, de no ser el reportero que he sido”, dice Flores.

—¿Hubo un cambio en tu vida privada cuando pasás a presentador?

—Se paga un precio al estar frente a la cámara. Las primeras veces que me ocurrió estaba comenzando, como estudiante entraba a un lugar cotidiano y sentía las miradas de la gente, no estaba tan consciente que era por mi trabajo. “Por qué me quedan viendo, no creo que me reconozcan”, pensaba. Pero cada vez la gente era más directa, y preguntaban cómo me llamaba, con la cobertura de huracanes, ya la gente me decía mi nombre. Ellos esperan que sea uno la persona que ven en la televisión y se sorprende que uno sea normal, que cuando estás con tus amigos te ponés a bailar y fregar.

Flores se considera tímido y ha tenido que aprender a vivir como personalidad pública, aunque quiera pasar inadvertido muchas veces, “pero tampoco soy Ricky Martin” y los encuentros con el público no son extremos.

Lilia Piccinini, de padre italiano y madre nicaragüense, nació en Masaya, donde aún vive, aunque es ex alumna del Colegio Pureza de María en las afueras de Managua. De ocho a dos de la tarde muestra los avances y el noticiero. En la tarde va a la universidad donde termina sus clases a las siete de la noche.

“Yo era una simple estudiante, nunca había estado en la televisión. Me habían mandado a modelar diseños y el productor me invitó a hacer casting en Sintonizados y Primera Hora”, aunque finalmente calificó para el perfil del noticiero.

Dice que no le gustan mucho las fiestas, siempre que puede se va a un lugar tranquilo, a una finca o al mar. “La vida privada de uno está expuesta, te preguntan si tenés novio, familia, dónde andás. Yo soy bien reservada, no me gusta que mis cosas se sepan, pero ya en este punto la gente te demanda más, tenés que dar explicaciones y es algo que no me gustaba hacer. La gente quiere tener una buena concepción de uno, ahora te esforzás más por portarte mejor, no hacer ciertas cosas que hacías antes, no hacer cosas buenas que parezcan malas”, explica.

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Piccinini quiere terminar su carrera, hacer una maestría en políticas públicas en Italia y formar una organización de amigos y ancianos. Considera que con su edad puede demostrar que es una persona analítica, seria y responsable, para eso no es necesario “tener un cartón” (título), ni tener más de 30 años.

Lo que más la ha marcado en estos meses de televisión son los servicios sociales. Quería ser política, por eso empezó a estudiar Diplomacia y se imaginaba como embajadora, canciller o trabajando en una organización internacional, “pero cuando vine aquí me di cuenta que lo mío era ayudarle a la gente”.

“A veces salgo de aquí y me deprimo, voy en el carro con mi novio o con mi mamá y comienzo a llorar porque hay una cantidad de gente pidiendo ayuda que ni tienen dinero para regresarse de donde vinieron”, sostiene.

Se trata de su primer trabajo y lo toma como una pasantía, “absorviendo todo como una esponja” porque tiene mucho que aprender, en el tiempo disponible entre los avances de cada hora, está pendiente del proceso de las noticias y las personas que llegan a pedir ayuda.

Mientras Doricel Blanco, presentadora del programa En Vivo con Alberto Mora en el Canal 4, tiene mucha experiencia en la televisión. Explica que en el medio, el círculo de amistades se va cerrando con el tiempo al circuito televisivo.

“Nos pasa lo mismo a todos, donde llegués alguien te conoce, y cuando estamos juntos ni se diga, más allá no pasa nada, tal vez la gente es más amable con uno”, asegura.

—¿No es incómodo a veces, saber que no podés rascarte la cabeza porque te están viendo?

—Tiene sus ventajas de vez en cuando, pero a algunos amigos presentadores no les gusta ir a ciertos lados...Doricel Blanco

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