Los últimos días del “parque de los nicas” en Costa Rica

Reportaje - 06.02.2022
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Un proyecto de la municipalidad de San José amenaza con desaparecer el punto de referencia histórico de los nicaragüenses en Costa Rica. Hay quienes consideran que la medida busca deshacerse de los nicas que merodean en el sitio.

Por Hans Lawrence Ramírez

Identificar a un nica en el parque La Merced es bastante sencillo. Casi siempre están abrigados, pero si están al amparo del frío, se cruzan de brazos y suben los hombros. Los 21 grados de San José ni se comparan a los 35 de Managua.

Transeúntes van y vienen. De norte a sur, de este a oeste, o a la inversa en ambos casos. Otros atraviesan en diagonal. Están los que se quedan sentados en las largas bancas de concreto, y los que dan vueltas vendiendo frituras, quesillos o cualquier cosa para sobrevivir, y siempre escondiéndose de la autoridad. La venta ambulante es ilegal en Costa Rica.

La mayoría de los vendedores ambulantes son nicaragüenses. Algunos llevan años, como doña Dora María Ortega, que vende chicharrones y tajaditas de plátano y llegó a este país hace 45 años. Y otros que tienen poco tiempo, como Elvis García Altamirano, que tiene seis meses de haber llegado a Costa Rica y vende pastelitos que él mismo hace todas las tardes. A todo el que le vende le hace plática, sobre todo si su comprador es nicaragüense.

Dora y Elvis se ganan la vida en el parque La Merced “porque aquí es donde están los nicas y entre nosotros nos ayudamos”, dice Elvis. Él ya está enterado que el parque donde vende cada tarde será deshecho y no sabe dónde encontrará más compatriotas para ofrecerles sus pastelitos, pero también para hablar de béisbol, de política, de comida, “de cosas de nicas”, comenta.

“Es muy triste, pero es el país de ellos (costarricenses). El nicaragüense buscará donde irse”, menciona Elvis. Este parque, es un punto de referencia histórico para los nicaragüenses que residen en Costa Rica. Aquí se reúnen amigos, familias y hasta empleadores que buscan a nicas dispuestos a trabajar.

Doña Dora no cree que demuelan el parque. Desde que tiene memoria, los distintos gobiernos costarricenses han prometido lo mismo y nunca lo han hecho, dice. “Recién venida yo decían que lo iban a demoler que porque mucha basura, mucha gente venía a dormir y todavía no lo han quitado ¿Para qué lo van a demoler? Si este es el parque de los nicas”, reacciona.

Dora María Ortega es una nicaragüense que todas las tardes llega al parque de los nicas a vender frituras. Es su manera de sobrevivir. Hans Lawrence R./MAGAZINE

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Fue el pasado 30 de septiembre de 2021 que el alcalde de San José, Johnny Araya Monge firmó un convenio para demoler el parque Braulio Carillo, llamado popularmente como parque La Merced, pero mejor conocido como “El parque de los nicas”.

El convenio firmado por Araya contempla la construcción de una plaza que alojará un mausoleo con los restos de tres héroes nacionales costarricenses: el expresidente Juan Rafael Mora Porras y los generales José Joaquín Mora y José María Cañas, considerados como figuras insignes y representativas de la defensa de la libertad costarricense

Este proyecto debió haberse ejecutado por ley hace 145 años, pero hasta ahora es que se hará realidad.

“Nos sentimos profundamente orgullosos de contribuir a que se haga realidad una ley de hace muchos años y saldar esa deuda con la construcción de ese mausoleo en el parque de La Merced, hoy con el nombre Braulio Carrillo”, dijo el alcalde de San José en la firma del convenio.

El proyecto es impulsado por la Academia Morista de Costa Rica y además del mausoleo se construirá un parqueo subterráneo de dos niveles con capacidad para 400 vehículos que servirá para dar respuesta a la falta de parqueos en la capital costarricense.

Se prevé que la construcción de la plaza y el parqueo tenga un costo de 4.5 millones dólares y tardaría unos dos años y medio en estar listo. Aunque no hay una fecha exacta, se prevé que inicie a mediados de 2022.

La plaza será de uso público y el parqueo será concesionado a una empresa privada, según las autoridades. Para esta obra no hubo un proceso de consulta a los ciudadanos costarricenses y mucho menos a los nicaragüenses que frecuentan el parque.

El investigador social de la Universidad de Costa Rica, Gustavo Adolfo Jiménez, explicó al diario LA PRENSA en octubre del 2021 que no había justificación a nivel técnico ni de estudio social para construir esta plaza y deshacerse del parque de los nicas.

“Yo pensaría que sí va mucho por expulsar a esta población (nicaragüenses) que lo usa y puede resultar incómoda a las personas de la municipalidad o a ciertos grupos. Pensaría que, si se llega a ejecutar, va a tener un impacto importante en términos de hacer una limpieza entre comillas, dentro de la ciudad de San José”, explicó el investigador.

Jiménez más bien considera que si se lleva a cabo la obra, los nicaragüenses buscarán otro lugar para coincidir.

De concretarse el proyecto, el parque de los nicas estaría viendo sus últimos días y acogiendo a sus últimos visitantes. “Daría pesar. El parque es como una reliquia para nosotros”, comenta doña María Jesús Flores, una chinandegana que habita en la zona norte de Costa Rica y que quedó en verse en el parque con un familiar que la llegará a recoger.

Ella trabaja en el campo. Sembrando melones, caña de azúcar o semillas frutales. Cada vez que visita la capital costarricense, el parque La Merced es su referencia. Esta vez, mientras espera sentada en una banca larga de cemento, se muestra dolida, pero no sorprendida, dice, por una pinta que hay en el costado sur: “Fuera nicas”.

Doña María Jesús considera que esa pinta es parte de la xenofobia que les toca vivir a los nicaragüenses en este país. Ha escuchado comentarios por parte de costarricenses diciendo que los nicas les llegan a quitar el empleo. “No es que les vengamos a botar el trabajo, pero usted no va a ver a un costarricense cortando caña. Raros y contados”, se defiende la mujer.

"Fuera nicas" es la frase que se lee al costado sur del parque. Para algunos, es parte de la xenofobia que se vive en este país en contra de los nicaragüenses. Hans Lawrence R./MAGAZINE

Elvis García ve esa pinta cada vez que llega a vender al parque. Dice que no le gusta que hablen mal de los nicas porque “la gran mayoría de nicaragüenses venimos a trabajar, a luchar, porque aquí encontramos lo que no hay en nuestro país”, argumenta y lo secunda una familia de leoneses que le está comprando de sus pastelitos.

“Dicen que los nicas venimos a robar, a estorbar, pero no es cierto. Si el brazo derecho de este país es el nicaragüense” comenta una de las leonesas que prefiere omitir su nombre. Sobre la posible demolición del parque consideran que “es como un egoísmo para que los nicaragüenses no vengan acá”.

“Este es el punto de reunión de nosotros. Familiares y amistades nos venimos a reunir aquí”, dice otro de los leoneses. Si demuelen el parque, “nos vamos para el parque central”, comentan.

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El parque La Merced está prácticamente en el corazón de la capital costarricense. Es una zona concurrida. Al norte, está la avenida segunda cuyo semáforo cambia cada 60 segundos y en la acera de ese costado del parque, está la terminal de buses que cubren la ruta La Carpio – San José. La mayoría de conductores son nicaragüenses.

Al oeste del parque, está la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, cuyo nombre es el que ha bautizado popularmente al parque. Al costado sur está el hospital San Juan de Dios y al este, un viejo edificio convertido en una dependencia de ese centro de salud.

En ese viejo edificio es donde está la pinta que dice “fuera nicas” y donde doña Dora María Ortega se refugió más de una vez cuando no tenía donde vivir. Cuando no le permitían quedarse ahí, le tocaba dormir en alguna de las bancas del parque.

Recuerda que en el lugar siempre han llegado nicaragüenses. Se vendía vigorón, vaho, quesillos, enchiladas, frescos, y más. Es un lugar pintoresco, pero a la postre peligroso cuando la policía realizada redadas migratorias.

En las últimas semanas no ha habido de estas redadas, dice doña Dora, porque el parque había permanecido cerrado desde el 19 de marzo del 2020 debido a la pandemia del Covid19. Todo ese tiempo, unas vallas amarillas limitaron el acceso al lugar, pero el pasado primero de enero de este año, fue abierto al público nuevamente.

Ahora, la policía retiene a quien vea sospechoso y le pide identificación. Después de comunicarse por radio y verificar que todo está bien, deja ir a la persona. Los retenidos suelen ser varones morenos con algún tatuaje visible, que usen gorra o con ropa floja.

Se prevé que el parque sea demolido a mediados de 2022. Se construirá una plaza con un mausoleo para tres héroes nacionales costarricenses y un parqueo subterráneo. Hans Lawrence R./MAGAZINE

Es relajante pasar la tarde en el parque, sobre todo después de una jornada larga de trabajo, dice don Justin Flores, un chontaleño que tiene 11 años viviendo en Costa Rica. Ha trabajado en tiendas, restaurantes, carpinterías y ahora está trabajando en construcción. Dice que cada tarde se sienta a tomar aire en el parque y a ver si se encuentra a algún conocido.

De este parque también se rumoran historias urbanas como la de un par de tipos que supuestamente se agarraron a balazos por el amor de una nica, u otra que trata sobre la “carreta nagua” haciendo el viaje hasta San José en busca de borrachines que se le escaparon en Nicaragua.

Entrada la noche, el parque es de los indigentes que duermen ahí y en algunas esquinas se postra alguna dama ofreciendo una noche de pasión a cambio de unos cuantos colones. “Pero cuidado te confundís porque a veces son hombres”, advierte don Justin.

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