¿Derecha o izquierda? ¿Por dónde va usted?

Reportaje - 05.12.2021
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Dictaduras y democracias de izquierda y derecha ha habido en todo el mundo y algunas persisten hasta hoy. Ambas tienen sus bondades y defectos. ¿Cuál es mejor? Este es uno de los temas más complejos para entender la política tradicional.

Hans Lawrence Ramírez

Cuando queremos saber qué tipo de gobierno hay en un país, normalmente escuchamos: “es un gobierno de derecha”, o “es un gobierno de izquierda”. Con eso ya nos damos una idea y empezamos a juzgar por las generalidades que previamente conocemos de cada una de las tendencias políticas.

Actualmente, las dictaduras más conocidas se identifican con la izquierda. Daniel Ortega y la dictadura que mantiene en Nicaragua es un ejemplo, así como Venezuela y Cuba. Aunque la isla pareciera tener sus raíces dictatoriales mucho más maduras que las otras dos.

El doctor en ciencias políticas, Luis Salamanca, valora que las dictaduras de este siglo no son como las del anterior, empezando porque están llegando al poder por la vía democrática como Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua.

Evo Morales iba por ese mismo camino, pero las fuerzas armadas de Bolivia lograron detener su reelección. En Ecuador, Rafael Correa coqueteaba con el autoritarismo, pero su aliado Lenín Moreno dio un viraje que salvó a su país del desastre. El caso de Cuba es aparte, pues no es una dictadura de este siglo, pero se le encasilla dentro de las izquierdas.

Corea del Norte es otro ejemplo. Una dictadura que no permite ningún tipo de libertades. Y China, un caso especial con una dictadura comunista que se dio cuenta que con el capitalismo podía generar riquezas. Ahora es una potencia mundial.

“Una vez que tienen el poder, no lo quieren soltar”, indica Salamanca. Pero las dictaduras no necesariamente son de izquierda siempre. En la segunda mitad del siglo pasado, la derecha lideraba las dictaduras militares en América Latina.

Augusto Pinochet en Chile, Alfredo Stroessner en Paraguay, Jorge Videla en Argentina, Juan María Bordaberry en Uruguay, Hugo Banzer en Bolivia, Juan Francisco Velasco en Perú, Rafael Trujillo en República Dominicana, Gustavo Rojas Pinilla en Colombia, Anastasio Somoza García y sus hijos Luis y Anastasio en Nicaragua, entre otros.

El dictador Anastasio Somoza Debayle en el garaje de "El búnker", un día antes de huir de Nicaragua. FOTO/ ARCHIVO/ CORTESÍA/ BILL GENTILE

Y mientras las dictaduras de derecha se atornillaban al poder, la izquierda se formaba en guerrillas en varios países, como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador, el Frente Sandinista en Nicaragua, las FARC en Colombia y otras guerrillas que persisten hasta hoy.

Desde su nacimiento a finales del siglo XVIII, la izquierda y derecha han tenido su altos y bajos, sus cambios y virajes. Por eso no es lo mismo hablar de la izquierda de hoy, que de la izquierda del siglo pasado. Lo mismo con la derecha.

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Para conocer el origen de la izquierda y derecha, hay que remontarnos hasta el año 1789, a la Revolución Francesa. Ese año, Francia no era la misma de la década anterior. Pasó de una monarquía absolutista que imperaba desde la Edad Media, a la conformación de una república.

Los súbditos pasaron a ser ciudadanos y las decisiones ya no las tomaba el rey ni el clero. La burguesía se convirtió en el principal sector gobernante desde las instituciones recién creadas como el senado, los consulados y tribunales. Ahí se sentaron las bases de la democracia moderna.

Gran parte del mundo miraba fascinado a lo que se había convertido Francia, sobre todo los grupos que anhelaban y luchaban por la libertad política, la igualdad ante la ley y el poder de decisión de los pueblos.

El 28 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente se reunió para decidir cuánto poder debía tener el rey Luis XVI. En los escaños improvisados con sillas había seguidores leales a la Corona que optaban porque el rey conservara el poder y el derecho de veto absoluto de toda ley. A ellos se les conocía como girondinos.

También estaban los revolucionarios llamados jacobinos. Estos querían un cambio total de régimen y quitarle el poder absoluto al rey.

Durante la acalorada discusión, los asambleístas se sentaron según sus afinidades. Los leales a la Corona a la derecha de la sala, y los revolucionarios a la izquierda. Ahí nació la dicotomía de la política mundial que hoy conocemos. La derecha de los más conservadores, y la izquierda de los que optan por el cambio más radical.

La votación de ese día la ganaron los jacobinos sentados a la izquierda con 673 votos a favor. Los de la derecha de la sala alcanzaron 325 votos, según consta en los registros del senado francés, y así se comenzó a enterrar la monarquía en Francia.

Los términos derecha e izquierda se popularizaron tanto en Francia, que el resto de Europa y el mundo los fue adoptando, explica el politólogo internacionalista Luis Salamanca.

La razón por la que estos calificativos se quedaron en la jerga política se debe a su simplicidad, explicó el politólogo francés Pierre Brechon a la BBC Mundo en una entrevista en febrero de este año.

"El pensamiento tiene este aspecto dicotómico y para entender, al menos en un primer momento, necesitamos de cosas simples. Podríamos haber encontrado otros términos que pudieron haberse difundido mundialmente, pero lo que es importante es que se necesitaba un vocabulario simple (…). Y en las discusiones políticas la derecha y la izquierda son puntos de referencia simples”, indicó Brechon.

Una vez que la monarquía se derrumbó en Francia y se constituyó la república, el debate político giró en torno a cómo debía ser gobernada esa república. La derecha proponía una manera más conservadora con un Estado ligado a la Iglesia, mientras la izquierda proponía una estructura laica y cambios más radicales. Similar a las propuestas genéricas de la actualidad.

Ilustración de la Asamblea Constituyente de Francia en 1789, cuando nacieron los términos "Izquierda" y "Derecha"

 

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“Una cosa es ser de izquierda y de derecha en el siglo XIX, otra en la primera mitad del siglo XX, otra en la segunda mitad, y otra ahora en el siglo XXI”, explica Luis Salamanca, quien refiere que ambas tendencias han ido cambiando con el paso del tiempo, y con el nacimiento de nuevas ediciones y versiones.

Por ejemplo, antes de la segunda Guerra Mundial, la derecha tendía a ser democrática. Mantenía el estatus quo, pero no sacrificaba la democracia. Estaba caracterizada por el conservadurismo y el liberalismo, y por ello en aquel entonces, la lucha contra el liberalismo implicaba la destrucción de la democracia, que era lo que buscaba el marxismo.

La derecha del siglo XIX eran los sectores que reaccionaron a la Revolución Francesa. Adoptaron una postura conservadora. No querían revoluciones y buscaban conservar la tradición monárquica. Rechazaban el marxismo y se identificaban más a favor del liberalismo

El principal contendiente del liberalismo en el espectro político era el marxismo que nació en el siglo XIX y su principal característica era ser antidemocrático y anticapitalista. Salamanca explica al marxismo como la izquierda que profundizó el radicalismo con el que se dio la Revolución Francesa.

Para finales del siglo XIX y principios del XX, la izquierda era vista como el avance, el cambio y la prosperidad, de manera que el socialismo se popularizó en Europa lo cual despertaba alarmas en la derecha conservadora de Europa.

“El marxismo del bloque soviético fue una gran estafa a las esperanzas de cambio de la humanidad. Lo que creó fue un monstruo político y una sociedad donde la única expectativa era nacer y morir, y comiendo de la mano del Estado”, comenta Salamanca.

Pero esa izquierda radical se dividió en dos tendencias a inicios del siglo XX, naciendo así la socialdemocracia, que era una izquierda democrática y reformista. De manera que, el poder se disputaba entra la derecha conservadora y las dos tendencias de izquierda.

La socialdemocracia nació en Alemania a partir de una falla que Eduard Berstein identificó en el marxismo. Entre los postulados de Karl Marx se habla de una sociedad sin clase media. Solo burgueses y proletarios. Eso no estaba sucediendo en la mayor parte de Europa donde la izquierda se había popularizado en el siglo XIX, y un bloque grande de trabajadores y clase media era cada vez más visible y con un rol político importante por jugar.

Berstein era un político alemán de izquierda, y se dio cuenta de que ese bloque de clase media era una realidad en su país. También, junto a otros políticos de izquierda, llegó a la conclusión de que la “democracia burguesa”, como se le conocía a la democracia occidental en ese entonces, era la mejor manera de gobierno. Tras varios días y semanas de debate, formaron la socialdemocracia. “Una izquierda democrática”, a como la simplifica Salamanca.

Con ese pensamiento de “izquierda democrática”, Friedrich Ebert llegó al poder en Alemania después de la primera Guerra Mundial con el partido socialdemócrata. Esta tendencia de la izquierda también se popularizó y hoy es considerada como “centroizquierda”.

Salamanca indica que la mayoría de países europeos ha visto un gran progreso bajo ese modelo de gobierno que Berstein fundó en la primera mitad del siglo pasado.

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Estados Unidos es un país en el que normalmente se alterna el poder entre demócratas y republicanos. No se les llama de izquierda o derecha, pero bajo esa lógica, los demócratas serían la izquierda y los republicanos la derecha.

Pero el nombre con el que se identifiquen es lo de menos porque el problema no es la izquierda ni la derecha, sino las características del modelo político que se implementa cuando llegan a gobernar.

Los nueve comandantes del Frente Sandinista en los ochenta. Nació en Nicaragua como una guerrilla de izquierda hasta que alcanzó el poder e instauró un gobierno autoritario. En la actualidad, Daniel Ortega se apropió del partido y mantiene una dictadura. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

El politólogo Salamanca indica que hasta entre las izquierdas ha habido disputas y un claro ejemplo son el nazismo de Adolf Hitler y el fascismo de Benito Mussolini. Ambos nacieron del socialismo, pero sus dictaduras buscaban frenar el avance del comunismo en Europa y estaban en contra del capitalismo liberal, explica el experto.

Dentro de las variantes que han existido, y existen hasta estos días, la mayoría son de izquierda precisamente por su característica de cambio y revolución, contrario a la derecha que es la del conservar las cosas tal y como están.

Para simplificar las cosas en este siglo XXI, Salamanca explica que, basta con imaginarse a la derecha como un modelo de gobierno que tiende a ser democrático y a respetar las libertades públicas, pero que es más reformista y a veces clasista, mientras que la izquierda es más variada en sus versiones, aboga por las clases oprimidas, pero tiende a ser menos democrática.

Ninguna es mejor que la otra. Ambas tienen sus bondades y sus fallas, y también sus seguidores. Pero para usted, ¿cuál de las dos es mejor?

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